La Madre de Todos

La imagen de la Madre como eterna dadora de vida fue una de las primeras representaciones religiosas de las que se tenga noticias. Antes que los dioses patriarcales posteriores, la Diosa era reverenciada en su aspecto de creadora.

El estudio de las religiones comparadas nos dá la pauta de la amplitud y extensión de su culto, y ésta es, por antonomasia, su representación más conocida. A éste aspecto de la Diosa es que aluden todas las figurinas encontradas en excavaciones del Neolítico, como la famosa Venus de Wildendorf. La característica en común que poseen todas éstas figuras son los indicativos de la maternidad o preñez: vientre hinchado, senos y vulva prominentes, todos ellos destacados, sugiriendo su relación con el culto a la fertilidad.

Existen numerosos ejemplos de éste aspecto de la Diosa, rastreables desde distintas culturas. Entre éstos podemos nombrar:

En alguno de las imágenes mitológicas habituales de la Madre se conjugan imágenes tanto creadoras como destructivas. Esto lo podemos ver como un intento de representar a la Madre Naturaleza en todos sus aspectos. Como ya se entrevió en el punto anterior, la Doncella, muchas veces los distintos aspectos de la Diosa Triple se entrelazan, causando que el identificar plenamente cada una de sus fases por separado sea difícil.

Existe la suposición de que muchos de los mitos mencionados anteriormente han llegado a nosotros ya corruptos por las conquistas de las que fueron objeto las culturas, primitivamente matriarcales, que originaron éstos mitos. Existen incluso versiones alternativas de éstas historias pretendiendo reconstruir el ciclo original, pero lamentablemente es algo de lo cual nunca podremos estar seguros.

Símbolo de la Diosa

La Madre se identifica con la luna llena, siendo patrona de las cosechas y velando sobre la fertilidad tanto de las mujeres como los animales y la naturaleza en general. La fiesta en la que se la recuerda especialmente es Brigantia. El color que se le atribuye es el rojo, y sus animales asociados pueden ser el gato, paloma o delfín.

Debemos invocar éste aspecto de la Diosa cuando deseemos tratar aspectos relativos a la maternidad, protección ( especialmente cuando se trate de mujeres amenazadas por hombres ), matrimonio, guía, consecución de paz interior, elecciones de cualquier tipo, desarrollo espiritual y de la intuición y dones psíquicos.

Elija cuál aspecto desea descubrir.

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