4. Tome la historia de vida de Manuel, Roberto, Consuelo o Marta y seleccione ejemplos (citas) que dan sustento y/o contradigan el concepto de la cultura de la pobreza elaborado por Lewis.
Oscar Lewis (1982: XVIII) dice que:
"Los que viven dentro de la cultura de la pobreza tienen un fuerte sentido de marginalidad, de abandono, de dependencia, de no pertenecer a nada. Son como extranjeros en su propio país, convencidos de que las instituciones existentes no sirven a sus intereses y necesidades. Al lado del sentimiento de impotencia hay un difundido sentimiento de inferioridad, de desvalorización personal".
El libro de Lewis está lleno de ejemplos vívidos de esta frase, que comienzan desde el inicio del libro, con la breve historia de vida del padre, Jesús Sánchez. Más adelante, su hijo Roberto nos ofrece ejemplos interesantes que respaldan esta cultura.
Un fuerte sentimiento de culpa le sucede a la muerte de su madre: "Tenía como seis o siete años cuando recuerdo que mi mamá falleció en los brazos de mi papá, una madrugada. Por cierto que me culpo yo de su muerte todavía. … Si yo no le hubiera dicho a mi mamá que esa señora me estaba echando agua, mi mamá no se hubiera disgustado con ella, y no hubiera fallecido" (pp. 63).
A causa de este hecho (que marcó fuertemente a los tres primeros hijos), podemos ver como el individuo a lo largo de toda la primera sección, se caracterizará por una constante sensación de no pertenecer a ningún lugar: "Me hizo falta mucho mi madre; no me hizo, me está haciendo falta… Me calmo cuando huyo, cuando vago, cuando estoy solo en el campo o arriba de un cerro" pp. 64.
También se puede notar el sentimiento de inferioridad mencionado por Lewis, cuando el segundo hijo comenta como "Yo quería ser alguien la vida; porque siempre, aún a la fecha, me he sentido menos que nadie, que nunca me han tomado en cuenta. Siempre me he sentido despreciado." pp. 68. Este mismo sentimiento se encuentra en Consuelo (la tercera de los hijos), quien dice que "Durante toda mi infancia sólo tuve amargura y una sensación de aislamiento. Perdimos a nuestra madre cuando todos estábamos pequeños… Me sentía sola, en parte por haber perdido a mi madre y en parte por la hostilidad de mis hermanos para conmigo. Nunca estuve cerca de ninguno de ellos como ellos tres estaban uno del otro." pp. 88. Podemos ampliar esta imagen cuando recuerda que "Pasaba mucho tiempo en cama, sola, porque nadie me visitaba. Sabían mis amiguitos que a mi papá no le gustaba ver a nadie en su casa y mis hermanos jugaban afuera todo el día" pp. 90.
Si bien en algunas ocasiones podemos encontrar también reacciones a las descripciones anteriores del autor, no se deben precisamente a que lo estén contradiciendo, sino a que esta cultura es muy compleja, y si en algunos casos se manifiesta en una abierta pasividad o mantenimiento del sistema, en otros la agresividad es un símbolo constante, por eso cuando Roberto dice que Elena (la segunda esposa del papá) "siempre quiso alzarme la voz, ordenarme las cosas en un tono muy altanero … Si Elena me ponía la mano encima, yo le contestaba" y surgen así reacciones que tratan de romper con su realidad cotidiana, enfrentarla de forma activa para acabar con aquel sentimiento de incapacidad de cambio y/o de inferioridad.
Otra característica también importante es ese "respeto" al padre que se mantiene aún en las situaciones más adversas. Jesús no era un hombre malo, pero de igual manera pudo haber ofrecido mayor atención a sus hijos. Esta falta de cariño paternal fue constantemente sentida por ellos, y aún ante esta tremenda carencia (que en ocasiones les llevaba a cometer algunas "irregularidades") Roberto siempre "Le decía a mi hermano y a mis hermanas que si mi papá no era bueno con nosotros, era nuestra culpa. Un padre es sagrado, especialmente el mío. Es una buena persona, una persona decente. No hay otro como él" pp. 67
Consuelo añade que "Mi padre nos había enseñado a callar la boca … Siempre, siempre lo que hacían los mayores estaba bien hecho" pp. 90 y continua más adelante "A mi padre sí que le tenía respeto, pero también temor y mucho cariño" pp 91
Estos ejemplos demuestran que aquel sentimiento de inferioridad, imposibilidad de cambiar la situación, aislamiento y soledad, con característicos de esta cultura; pero que al mismo tiempo, en ocasiones, hay reacciones violentas contra ellos para tratar de escapar de esta situación de pobreza extrema, que en el caso de los actores analizados, es más bien pobreza sentimental que económica.
La cultura de la pobreza no puede de ninguna manera ser reducida a esas breves descripciones de Lewis, pero sí debe ser complementada con análisis posteriores, para volverla más acorde con esta realidad.