Como ya se ha dicho, el poder en estas instituciones se escuda bajo el bien supremo del "amor".
Si bien es cierto que hay amores que matan, estas relaciones se caracterizan por un firme convencimiento de parte del abusador de que su actuación es la adecuada, puesto que tiene una especie de "designación divina" (sublimación del rol familiar) de "encaminar" a los miembros de la familia.
Es así como bajo este pretexto este tipo de instituciones totalizantes se caracterizan (de forma muy semejante a los otros tipos de totalizaciones) por:
Alto poder de control sobre sus miembros y generalmente sobre sus relacionamientos secundarios;
Anulación de la privacidad;
Gran desconfianza hacia sus miembros, con mayor intensidad hacia aquellos que optan por el contrapoder activo;
Incentivo a las denuncias entre los miembros (con el fin de volverse acreedor del "amor familiar");
Desacreditación del círculo secundario de los miembros (con la intención de acabar con dicho contacto -esto se intensifica si dicho círculo se manifiesta como un contrapoder);
Una vez que se acepta el "sacrificio por el amor", ya no queda más que imponer la omnisapiencia sobre los miembros, y esto se puede realizar de diversas maneras. Para analizar esto, habría que recordar la clasificación que establece los tipos de maltratos:
Físico: en este caso se engloba a toda forma de coerción que implique castigos físicos, como el azote con el cinto, tirar agua caliente, etc.
Psicológico: que por ser el menos visible es el más peligroso, pues destruye sistemáticamente la psiquis del individuo. Ejemplos de este tipo de manifestación del poder son:
La descalificación continua: cuando generalmente se emplean palabras como burra, tonta, inmadura, irresponsable, etc.;
La amenaza: o extorsiones, al individuo y/o a seres allegados (sean personas, animales o juguetes);
Los gritos y reproches constantes;
La violación de la privacidad: que genera inseguridad.
Se debe recalcar que todas estas características de la manifestación psicológica son constantes, tal vez no sean diarias pero sí ocurren con cierta frecuencia, de manera que el abusador utiliza esta táctica para mantener bajo su poder los miembros.