Varios estudiosos han tratado el tema de las instituciones totalizantes, aquellas que moldean/educan/circunscriben la vida de un individuo.
Las mayores atenciones, desde finalizada la segunda guerra mundial, se centraron principalmente en las educativas y militares, abandonándose a aquella que fue el primer objeto de estudio: la familia.
La familia es una institución por excelencia, es la base de la formación psicosocial del individuo, y como tal, tiene un enorme contenido totalizante que generalmente pasa inadvertido.
Y esto se debe a que surgió la creencia que desde los ´60 (aproximadamente, en realidad no fue un corte histórico sino una serie de fragmentaciones) las familias se volvieron más "abiertas", dejándose de lado paulatinamente sus rasgos totalitarios.
Estos rasgos totalitarios no tienen porqué alertar al individuo, si ya desde la antigua Roma el pater familia tenía potestad total sobre sus miembros, pudiendo decidir su vida o muerte; y algo similar ocurría en las tradiciones hebreas y árabes, en algunas de las cuales el hombre podía deshacerse de su esposa simplemente anunciando públicamente que se divorciaba de ella, a partir de ese momento, quedaba libre y la mujer quedaba "manchada", censurada por una sociedad que otorgaba excesivo poder a uno de sus miembros.
En tiempos modernos, con la normalización/ legalización social (principalmente) se ha venido subsanando este error, y se han aplicado una serie de medidas que actúan como frenos a este abuso del poder; pero realmente sirven?.
Hoy en día se sabe que mantener a un hijo cuesta, sea de la edad que sea, si este no aporta económicamente su tutor (en caso sea solo uno) tendrá excesivos problemas para mantenerlo, y para prevenir estas necesidades básicas (alimentos, ropas, remedios) se establecieron medidas como la manutención.
También se encaró de frente la problemática del maltrato infantil, aunque hoy en día, en nuestro país, es un tema que recientemente está penetrando, con muchas dificultades, puesto que todavía son fuertes aquellos mitos que dicen que "Más vale una buena paliza a tiempo que posteriores dolores de cabeza", o aquel otro que establece rotundamente que "Los mayores saben lo que es mejor".
Los abusos se siguen cometiendo hoy en día, con la diferencia de que antes se lo hacía públicamente y estaba legitimado al pater familia; mientras que hoy, cualquiera de los miembros (desde una madre, pasando por un hermano, un tío, un primo, y hasta algún conocido de la familia) tiene potestad para hacerlo siempre y cuando cumpla ciertos requisitos básico (como por ejemplo, que sea mayor).
¿Será que el poder radica en la edad?. No es mi intención analizar esto ahora, sino demostrar como este poder totalizante de la familia actúa en los casos de maltrato.
Si bien es totalmente cierto que para este trabajo solamente conocí tres historias de vida en profundidad (a las cuales no tengo grabadas por ser consideras privadas por parte de las entrevistadas), debo también admitir que tengo un ligero conocimiento que ya traigo de un trabajo posterior en una ONG orientada a la prevención y atención al maltrato infantil.
De allí que no crea que existan grandes diferencias, sino que más bien puedo aportar ofreciendo explicaciones sociológicas a la temática del maltrato como un reafirmamiento del poder personal.