En Historia de la Sexualidad el autor demostró que también el discurso sobre el sexo es una intervención punitiva, que se refleja en las manipulaciones de los individuos y de las poblaciones.
Siguiendo este patrón escribe en el Volumen 3 (El cuidado de sí mismo) que "La moral sexual exige, todavía y siempre, que el individuo se sujete a un cierto arte de vivir que define los criterios estéticos y éticos de la existencia; pero ese arte se refiere cada vez más a principios universales de naturaleza o de razón, ante los cuales todos deben hacer reverencia de la misma manera, cualquiera que sea su estatus"10.
Partiendo del individualismo que se comenzó a generar en la Grecia Clásica, a partir de una desviación de las enseñanzas socráticas, surge el "cuidado de sí". Este cuidado (desviado del sentido original) se manifiesta en "... La soberanía del individuo sobre sí mismo, pero esa soberanía se amplía a una experiencia en la cual la relación consigo mismo asume la forma, no solamente de una dominación sino de un gozo sin deseo y sin perturbación"11.
De esta manera, vemos que este gozo que se produce es un gozo insulso, incapaz de sentir el más mínimo placer ni displacer, puesto que se halla cubierto (y esto se verá más adelante) de una necesidad de "conocimiento de sí mismo" o, dicho en términos modernos, una necesidad de reconocimiento científico (dentro del cual ya está todo preestablecido de antemano) que conlleva un deseo de conocimiento antes que uno de placer.
Su tesis incluso va más adelante cuando plantea que la "liberalización" de nuestro siglo es antes que eso una sumisión a la "exhortación secular de tener la necesidad de conocer el sexo"13.
En Las Redes del Poder, Foucault analiza el tema del instinto, como "un juego complejo entre el cuerpo y la ley, entre el cuerpo y los mecanismos culturales que aseguran el control sobre el pueblo"14.
Este control sobre el cuerpo no es visible a causa de que los psicoanalistas cambiaron la concepción de instinto, para transformarla en aquella en función al deseo en la que el poder se expresa como prohibición, negación y formas legales; olvidando a los otros tipos de poderes que pueden ejercerse sobre el instinto y el deseo.
Finalmente me gustaría cerrar esta sección mencionando una cita de Las Redes del Poder: "... Si usted admite que la función del poder no es esencialmente prohibir sino producir, producir placer, en ese momento se puede comprender, al mismo tiempo cómo se puede obedecer al poder y encontrar en el hecho de la obediencia placer, que no es masoquista necesariamente"15.
En esta frase se ilustra claramente la dimensión positiva del poder, en la cual mediante todo un sistema educativo totalizante, se inserta en el individuo la norma de que la obediencia al poder provoca satisfacción; de manera que éste siempre busque la satisfacción por medio de la sumisión.