Si bien el estructuralismo foucaultiano parece un túnel sin salida (basta recordar su célebre definición del sujeto), hay que señalar que en algunas ocasiones ofreció esperanzas al mencionar al contrapoder o resistencia que se opone al poder y que ofrece otro tipo de alternativas.
Es cierto que en este trabajo faltó analizar el tema de la resistencia, pero ello se debe también a que si bien actúa como freno, al mismo tiempo lo fortalece puesto que mediante la resistencia el poder adapta sus tácticas de acuerdo a los confrontamientos que va teniendo.
Acabar con el poder es imposible, porque éste se manifiesta indefectiblemente en las relaciones de los individuos. Lo único que se nos está permitido alcanzar es el cambio de un poder por otro, y es por ello que Foucault se afana en desarticular teóricamente estas redes, para mostrarnos la manera en que nos objetiviza y nos vuelve sujetos sujetados.
Por eso dice que "Sin duda, el objetivo principal hoy no es descubrir, sino rechazar lo que somos. Nos es preciso imaginar y construir lo que podríamos ser para desembarazarnos de esta especie de "doble coerción" política que es la individualización y la totalización simultáneas de las estructuras del poder moderno"23.
En la página 44 del mismo libro, como en un momento de "revelación", nos otorga mayor esperanza de la acostumbrada cuando afirma rotundamente: "Porque somos más libres de lo que creemos, y no porque estemos menos determinados, sino porque hay muchas cosas con las que aún podemos romper -para hacer de la libertad un problema estratégico, para crear libertad. Para liberarnos de nosotros mismos".
Ante tal frase uno no puede menos que quedar tranquilo, aún tenemos salidas; sin embargo, surge nuevamente una pregunta: Es posible liberarnos de nosotros mismos?, a qué equivaldría ello, a una mayor objetivación?.
Admiro a Foucault porque creo que consiguió analizar a los elementos estructurales de una manera jamás vista, con una sinceridad tal que en ocasiones al leerlo uno es capaz de sentir en la propia piel la presión a la cual estamos sometidos, la terrible manera en que estamos regularizados por nuestras sociedades específicas que a veces parece realmente determinarnos.
Concuerdo con Michel en cuanto a la salida, jamás podremos desembarazarnos de esta presión (de la lucha de poderes); sin embargo, la única alternativa que tenemos es aquella de descubrir sus mecanismos de "programación" (o sujetación) para que no nos tome desprevenidos y podamos darnos cuenta de que fuimos estructurados desde el principio.
Tal vez así consigamos liberarnos un poco más de la opresión estructural de nuestra época; o tal vez terminemos cavilando sobre nosotros mismos, temiendo no ser más que un montón de "recetas" o normas preestablecidas.