Dentro de su obra, se encierra una dialéctica que es la portadora de los cambios, los cuales pueden provenir desde el sistema mismo (el cual no es consciente de ellos) como un producto del avance; o puede venir de los actores, los cuales tampoco son siempre conscientes de ellos, ya que muchas veces se producen alteraciones por la contraparte del poder que está constantemente en lucha para vencer.
Debido a su postura estructuralista (cómo él mismo lo admite), su atención hacia el cambio se ve seriamente limitada ya desde el principio.
Sin embargo, aún así lo analiza un poco cuando trata de los conflictos, en función a lo que denomina "catexias", que aparecen como una oposición entre los valores y otros deseos que no están acordes con ellos, y que finalmente, mediante la socialización, pueden ser vencidos, sino todos, su mayoría. En esta teoría de las catexias, habría que resaltar que deja como "colgando" la posibilidad de lo que sucede cuando estas catexias no son solucionadas, debido a que no pueden permanecer eternamente en un estado de latencia, ni en conflicto.
Finalmente, como lo dije antes, aunque Johnson no niega estos cambios, lastimosamente su análisis queda reducido a la estructura y su mantenimiento, debilidad que no podríamos culparle si tenemos en cuenta su orientación estructuralista.