La idea de los cambios sociales al estilo revolucionario no es muy apreciada por este pensador reformista, debido a que aludía que los trastornos sociales sólo eran "anomalías" temporales, que podían ser solucionadas una vez descubiertas sus "patologías" y puesta en marcha una serie de mecanismos que les devolvieran a su estado natural.
En un sentido más amplio, debido a su opción política, creía que ni la conservación ni la revolución eran los medios adecuados, la primera por ser muy estática (y la sociedad necesitaba avanzar), la segunda por ser muy extremista (la sociedad debía conservar aquellos valores que permitían la integración). Desechadas las dos opciones comunes, abre paso a una tercera, la perteneciente a las "reformas estructurales".
En Max Weber los cambios se presentan bajo la forma de la "racionalización", que consiste en una acción con arreglo a fines y a valores. Su cambio no es de ninguna manera violento ya que se oponía a lo radical, sino más bien lento y gradual.
Dentro de esta categoría insertó a 4 tipos, los cuales son:
Práctico: es una acción en función a una realidad dada y cargada de pragmatismo individual
Teórico: o mejor dicho cognoscitivo, con el fin de dominar a dicha realidad
Sustantivo: aquí cambia cualitativamente su característica, volviéndose una acción en función a los valores
Formal: a la que otorgó mayor importancia, si bien es semejante a la práctica se diferencia de ésta porque la utilización de los medios se hace teniendo en cuenta las regulaciones aplicadas
Este proceso de racionalización es diferente en cada estructura social y no es determinista, aunque haya una fuerte probabilidad que en el futuro el mundo esté dominado por burocracia, una desviación de la racionalización.
Como exponente del funcionalismo, que estudia el cambio en función a la cantidad y no a la cualidad (como es el caso de las teorías del conflicto), Parsons cree la sociedad moderna tiende a volverse siempre más compleja y dinámica al mismo tiempo que la división del trabajo, lo cual lleva a las personas a especializarse en campos operativos diversos.
De esta manera, la sociedad crece y cambia al mismo tiempo que deviene el crecimiento orgánico, sin que esto implique cambios mayores a otras escalas.
En La Construcción Social de la Realidad podemos ver que en las estructuras, si bien son muy sólidas, casi como muros, sí se producen cambios, que provienen de los actores que están insertos en estas estructuras.
Es justamente aquí en donde encuentro la mayor ventaja de este enfoque: nos permite analizar los cambios, sobre todo a escala micro; debido a que en su libros, los autores dedican varias secciones a analizar a los individuos como actores, o mejor dicho, "autores sociales", portadores de las semillas de cambios.
Aunque las instituciones externas y coercitivas se nos impongan, los individuos, sobre todo los "rebeldes o desviados", pueden provocar cambios. Sin embargo, tampoco debemos olvidar, que estos cambios también pueden provenir de socializaciones y legitimaciones mal aprehendidas por los sujetos y su posterior divergencia de los "universos simbólicos" originales; o por universos simbólicos que ya no satisfagan los requisitos iniciales por los cuales surgieron.
También las instituciones pueden cambiar por sí mismas, lo cual generalmente ocurre cuando se ven en la necesidad de adaptar a las nuevas necesidades. Desde mi punto de vista, estos cambios serían simplemente superficiales, puesto que serían los cambios necesarios de toda institución (o sociedad) para su sobrevivencia (o "mantenimiento" si preferimos utilizar el término parsoniano).