Entendiendo el Sacrificio Humano
El Sacrificio humano, fue una de las manifestaciones religiosas más importantes de las antiguas culturas mesoamericanas, pero especialmente lo fue de los aztecas.
Los dioses en el principio de los tiempos, se habían sacrificado a sí mismos para darle la vida al sol, con el objeto que no se adueñaran las tinieblas del mundo y para que el sol brillara por siempre, debía ser alimentado con el líquido preciado de la vida: la sangre.
Los aztecas creían que el derramamiento de sangre era la única forma de alimentar al sol y por tanto evitar las catástrofes que les amenazaban a cada instante si el sol moría.
Existían diversos ritos para el holocausto humano, pero la manera mas común consistía en extender a la víctima sobre la piedra de los sacrificios, sujetada por cuatro sacerdotes (uno en cada extremidad), un quinto sacerdote le abría el pecho con un cuchillo de pedernal y le extraía el corazón para posteriormente ofrecérselo a los dioses.
Otro rito era el gladiatorio, llamado así por los españoles, donde se ataba a un hombre (la víctima) a un gran disco de piedra y se le proporcionaban armas de madera, esta víctima sostenía una lucha desigual contra guerreros bien armados hasta sucumbir a sus golpes.
Ritos menos comunes consistían en quemar a las víctimas (drogadas con yauhtl) en un brasero o fogón, asaetearlas y desollarlas para con su piel "vestirse" los sacerdotes, la decapitación de mujeres y ahogar niños en honor a Tláloc.
Los aztecas tenían también la costumbre del autosacrificio, donde ofrecían su sangre a los dioses mortificándose a sí mismos, se torturaban y mutilaban partes de su cuerpo, se atravesaban orejas, labios y el pene con objetos agudos y cortantes como las espinas del maguey.
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