EL FORMADOR Y CREADOR DE TODAS LAS COSAS
Basado en el Popol Vuh

Para los Maya-Quichés, el origen de todo lo conocido es el resultado de la voluntad del Formador y Creador, este dios original, poseía cualidades esenciales que a través de su sola palabra creó todo lo conocido.

El Formador y Creador poseía cuatro atributos divinos, exclusivos e irrepetibles que eran Tzacol, Bitol, Alom y Gaholom.

 Tzacol, es la voluntad divina decidida a manifestarse a través de hacer despertar en acción a la naturaleza, es la idea de la creación.

 Bitol, es la fuerza formativa, resultado y parte de Tzacol, es la voluntad que actúa en la creación de todas las cosas, es la acción de la creación.

 Alom, es la fuerza de la emanación omnipotente del Formador y Creador, es el germen de la palabra divina, que no tiene posible explicación para el hombre pues es inalcanzable a la inteligencia humana.

 Gaholom, es la matriz germinadora de todo lo conocido y desconocido, es un espacio vacío e infinito, parece ser la parte interior del Formador y Creador, donde y desde dentro de sí, la palabra del creador hace brotar todos los universos.

A través de estas cuatro voluntades en su conjunto, es como el Formador y Creador por su pensamiento y palabra, engendró y mantiene toda la armonía y hermosura del Cielo y la Tierra.

La Formación del Universo

En el principio, todo se encontraba en suspenso y completa calma, no había sonido ni movimiento, no existía el tiempo ni el espacio ni nada, solo existía el vacío infinito del Cielo. El Formador y Creador concibe el germen de todas las cosas y las pone en la pureza de las aguas.

Estos gérmenes estaban cubiertos por plumas verdes, como las del quetzal y por ello se llaman Gucumatz. El gérmen de todas las cosas es Gucumatz o U Qux Cah (Corazón del Cielo, que su vez es el Formador y Creador), pero el Formador y Creador concibe a su vez a Tepeu que es La Grandeza Oculta.

El Formador y Creador se dirigió a ellos (Gucumatz y Tepeu) y hablando a través del pensamiento se fueron formando las cosas.

La primera manifestación a través de Gucumatz, del Corazón del Cielo fue de Caculhá, el Huracán, la segunda fue Chipí Caculhá, que es el más pequeño de los rayos, la tercera fue Raxá Caculhá, el Rayo Verde que es por quien se comunica el Corazón del Cielo con Tepeu y Gucumatz.

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