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Poema de la Conquista
Este poema, náhuatl, que data aproximadamente de 1528, refleja la angustia de un pueblo sojuzgado, arrasado y vencido por los invasores. Se encuentra incompleto, pero este breve texto nos da una imagen muy amplia de la visión de los indígenas frente a su derrota y sometimiento con una redacción por demás realista y cruda... como debieron haber sido los hechos.
Con suerte lamentosa nos vimos angustiados.
En los caminos yacen dardos rotos;
Los cabellos están esparcidos.
Destechadas están las casas,
Enrojecidos tienen sus muros.
Gusanos pululan por calles y plazas,
Y están las paredes manchadas de sesos.
Rojas están las aguas, cual si las hubieran teñido,
Y si las bebíamos, eran agua de salitre.
Golpeábamos los muros de adobe en nuestra ansiedad
Y nos quedaba por herencia una red de agujeros.
En los escudos estuvo nuestro resguardo,
Pero los escudos no detienen la desolación.
Hemos comido panes de colorín,
Hemos masticado grama salitrosa,
Pedazos de adobe, lagartijas, ratones
Y tierra hecha polvo y aun los gusanos...
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