Mi primera vez en Chichen Itza
o de como insolarse fácilmente (I)



El Castillo - Chichen Itza

Toda la vida leyendo y soñando con Chichén Itzá, ciudad monumental de los mayas ubicada en Yucatán, México. Nos encontrábamos mi marido y yo de vacaciones en las maravillosas playas de Cancún, Quintana Roo, cualquiera que haya ido, sabe que el paraíso era por ahí. Se acercaba peligrosamente el día de mi cumpleaños y mi marido en forma de regalo (y después de escucharme una semana entera hablando de mayas), compró dos pasajes en un paseo guiado a Chichén Itzá.

El gran día, cinco de la mañana y yo ya despierta y hablando como loca sobre todas las cosas que había que llevar y los lugares que visitaríamos, un delicioso baño y después, Indiana Jones parecía poca cosa junto a esta expedicionaria, me había armado de zapatos de caminar, bermudas (pantalones cortos), cantimplora, mapas, mapas y más mapas, cámara fotográfica, pañuelo, una mochilita de las que se sujetan a la cintura y un sombrero que se me hacía bonito (pero cuando vi las fotos, era espantoso).

Seis y media y ya listos en la parada donde pasaría el autobús que nos llevaría a la "tierra prometida"….. llegó hasta las siete, en mis prisas histéricas, olvidé que la hora convenida era a las siete….y encima sin desayuno pues a esas horas de la madrugada no hay alma que se preste a trabajar en el hotel y menos en el restaurante. Nos subimos al autobús donde ya iban soñolientos aventureros y tomamos posición… yo, ¡yo iba emocionada! No podía entender como el resto de los compañeros de expedición dormían.

El autobús arrancó y dijeron que serían como dos horas de camino, bueno, pensé, suficiente tiempo para una siestecita y emular al resto, mi marido ya roncaba así que me hice "bolita" en el asiento y a dormir…. Quien sabe de donde, cuando más profundamente soñaba, sonó un espantoso "hoooooooola" por un altavoz, "despiértense, nos acercamos a Chichén Itzá, yo soy "fulanito" (no recuerdo si escuché su nombre o de plano lo borré de mi memoria por tan horrenda despertada) y soy su guía".

Nos formamos obedientemente para entrar en materia, la primer escala….. je-je, el baño. Una vez concluida tan importante "escala técnica", pasamos a una sala de bienvenida donde hay una preciosa maqueta a escala del sitio y nos explicaba el guía los puntos que recorreríamos con él y lo que era interesante visitar en el tiempo libre (hoy sé que el famoso tiempo libre consiste en todo el tiempo que sobra cuando el guía ya se cansó).

Pues ahí vamos por un senderito muy blanco, aquí en Yucatán, el suelo es de piedra caliza y es resplandeciente pues de lo blanco se refleja el sol como en un espejo, y de pronto, a mi vista, saltó impresionante y majestuoso El Castillo o templo de Kukulkán como algunos gustan llamarle pues consideran que fué edificado en su honor, otros dicen que es dedicado al sol y yo pienso que ambas consideraciones son válidas pues se conjugan tanto las representaciones de la Serpiente Emplumada como los fenómenos solares. Pues heme ahí liada con la mochilita, la cámara, la cantimplora, el sombrero, los mapas y mi marido que me gritaba "apúrate que nos dejan", sacándole fotos al Castillo.

El primer monumento que visitamos fué el Juego de Pelota, yo, "babeaba" de la impresión, osea que estaba con la boca abierta de lo maravilloso del recinto, esta cancha es la más grande de mesoamérica y la más grande de la que se tenga noticia, mide 168 metros de largo por 70 metros de ancho y tiene la forma de una "i" mayúscula o si lo prefieren, de una "T" con "techo y piso". Tiene a los lados unos bajo relieves muy detallados con la descripción del juego de pelota, los aros, tienen decoraciones de serpientes emplumadas en representación de Kukulkán.

El guía decía que si una persona se paraba en un extremo de la cancha y otra en el otro extremo, podían conversar sin gritarse y escucharse, hicimos el experimento pues 30 incrédulos turistas no lo creíamos y ahora lo creemos, se escucha perfectamente, así que me previne de decir alguna imprecación pues cualquiera hubiera escuchado y las normas de educación (que mi madre se empeñó años en enseñarme) se me hubiesen venido abajo. También nos enseñó los secretos de los ecos, si uno da una palmada ligera, el eco se repite tres veces, esto parecía salir de un costado de la cancha, donde se encuentra una pequeña construcción donde los nobles veían el juego, si la da moderadamente fuerte son nueve y si la da fuertísimo son trece….. y lo hizo varias veces…. yo también lo hice para ver si no era truco, no es truco, también conmigo funcionó, es un profundo conocimiento de la acústica con que contaban los mayas y que es disponible a cualquier persona que tenga la curiosidad de aplaudir, yo pensé, "que inteligentes, si no había mucho público, con poquitos hacían aplausos de miles".

De ahí nos fuimos al Castillo, INMENSO, es el famoso Castillo donde en el equinoccio de primavera y el de otoño, el sol proyecta su luz formando siete triángulos isósceles a lo largo de las escaleras que conforman el cuerpo de la serpiente que acaba en la gran cabeza de piedra al pie de la pirámide, dando un efecto ondulante simulando el descenso de la serpiente, son 34 metros, no lo ví, solo en fotos, pero voy a regresar en marzo a presenciarlo pues es un espectáculo que bien vale ir solo por él.

El guía nos explicaba que desde el punto más alto de la pirámide, los sacerdotes le hablaban al pueblo que llegaba a llenar la plaza con 10,000 individuos, de nuevo su incrédula amiga pensó: ¿y como los oían? No obstante haber presenciado las maravillas acústicas del Juego de Pelota, no aprendí y la duda me mataba y se lo pregunté al guía, fácil demostración, una palmada (aquí todo se comprueba por este medio) y resonó repetidamente desde lo alto de la pirámide…. Decidí no volver a hacer preguntas tontas, empezaba a sentirme minimizada ante la inteligencia de los arquitectos mayas, yo, una simple mortal, poniendo en tela de juicio la capacidad tecnológica de éstos hombres.

De ahí nos fuimos a paso veloz hacia el Caracol o mejor dicho el Observatorio Astronómico, claro, en el camino nos iba explicando los detalles de templos menores como son una pirámide recién descubierta que parece ser el sepulcro de un importante sacerdote o adivino, aún se encuentra en estudio, a su vez, pasamos por la reproducción de una casa maya de la zona, pues los templos de Chichén Itzá no eran casas-habitación, las casas eran de forma rectanguar con dos puertas que se orientaban al norte y al sur y dos ventanas orientadas al este y al oeste, no sé si así orientaban todas sus casas, pero noté que esta así estaba, el piso se hacia de tierra apisonada por lo que quedaba muy dura y lisa, el techo era un entramado de hojas de palmera seca, de tal manera que es impermeable al agua, la casa era realmente fresca.

Cuando llegamos al Caracol, nos explicaba el guía que el nombre del Caracol se debía a que para subir a la sala de observación, una cúpula con cuatro ventanitas orientadas a los puntos cardinales, había que subir unas escaleras de espiral. Cada ventana servía como hoy en día sirven los telescopios, se situaba un sacerdote astrónomo en cada punto y hacía las cartas del cielo de acuerdo a cada época del año, seguramente se dieron cuenta de que todo giraba…. Por eso aún me queda la duda si será cierto lo que muchos dicen, que los mayas pensaban que la Tierra era plana. Esta duda me queda pues me suena ilógico que hombres tan avanzados en el conocimiento planetario y estelar, siguieran con la idea primitiva de considerar plano el mundo, seguramente los sabios de la época conocían la verdad, pero sería interesante saber por que no se dió a conocer públicamente.

Pasamos a un conjunto cercano al Caracol que se llama el Akabdzib, es un conjunto de varios monumentos que son la Iglesia, la Casa de las Monjas, el Chichánchob y la Casa del Venado, son de lo más antiguo en Chichén Itzá y corresponden al período Clásico Maya, cuando los toltecas no habían llegado, sinceramente, estás son las construcciones que más me gustaron en lo que se refiere al arte, distan de tener el gran tamaño y la majestuosidad que los toltecas influenciaron en otras construcciones como el Castillo o el Juego de Pelota, pero son hermosamente decoradas, llenas de detalles, relieves y grecas esculpidas en su fachada que a más de uno impresionan.

Continuación