Yo perdono a Pinochet
¿Y por qué?
En primer lugar porque a mí en lo personal y familiar no me hizo nada...y no me cuesta nada ni se me hace difícil perdonarlo ---y si aquí alguien me pregunta "¿Pero entonces qué diablos tienes que perdonarle tú?", yo respondo: Le perdono que haya sido tan cruel, tan duro y tan gacho con mis semejantes.
En segundo lugar porque sé que Pinochet no tiene ni puede tener libre albedrío, ni es o fue responsable de sus actos... por lo cual le otorgo el perdón incondicional ---y si aquí alguien me dice "Oye, idiota, pues en ese caso no lo estás perdonando; simplemente lo estás eximiendo de responsabilidad", yo contesto: Of course, darling.
En tercer lugar porque, muy filosóficamente desde luego, desprecio y me río de la justicia (más aún si la imparte el Estado) y aborrezco la venganza que (como ya demostró Klappenbach) va implícita en la justicia... todo lo cual me conduce a pedir que liberen y dejen ya en paz al pobre General
---y si aquí Klappenbach o algún otro me dice "Grandísimo estúpido, ¿y cómo vamos entonces a: 1-proteger a la sociedad de miembros potencialmente peligrosos, 2-procurar la rehabilitación de criminales, 3-disuadir a otros de posibles conductas criminales, 4-ofrecer a la sociedad una satisfacción que compense de alguna manera el daño que el delincuente ha causado a sus víctimas y 5-contentar a nuestra razón que se rebela ante la felicidad de los canallas?"...
---yo respondo: Jejeje, ¿pues cómo va a ser, hombre? ¡Instaurando el anarquismo! De ese modo: 1-No la sociedad, sino los individuos se protegerán a sí mismos, cada uno solo o asociándose con otros para ese fin, sin estar esperando (por lo general, inútilmente) a que la Policía se lleve al malo y el Estado eche a andar la torpe, lenta, ineficiente y corrupta maquinaria de la justicia. 2-En la sociedad anarquista nadie va a procurar la rehabilitación de los criminales (ya sabemos que la educación sólo funciona dentro de la libertad, no dentro de la cárcel). Lo que se va a hacer será, sencillamente, dejar en libertad a todo mundo, no darle el monopolio de la fuerza y las armas a nadie, y permitirle a la gente que le rompa su puta madre al cabrón que quiera pasarse de listo. 3-Con ello se desalentará mucho más eficazmente a otros criminales potenciales: después de todo, no es lo mismo enfrentar a la muy formal, legal, proporcionada y única Venganza Pública, que tener que vérselas con 10, 20 ó 30 venganzas privadas, completamente espontáneas e informales, totalmente arbitrarias y desproporcionadas. 4-Sistema que, claro está, permitirá "satisfacer" a todos aquéllos, y sólo aquéllos, que hayan sido realmente agraviados, es decir, aquéllos que efectivamente experimenten en su ser ansias y deseos de venganza. 5-Y ya veremos cómo, poco a poco, con este sistema los canallas irán desapareciendo por sí solos, y nuestra razón ya no tendrá que lamentarse de su felicidad. Estoy seguro que para entonces lo único que la razón lamentará será haberle creído tantos siglos al Derecho.
Y, por último, perdono a Pinochet porque mi alma es noble y solidaria con toda creatura del universo. Y además tengo conciencia ecológica. No soporto ver a un orangután, viejo y enfermo, en la jaula ---y si aquí alguien me dice "¡Cállate, puerco marxista! ¡No sabes nada de lo que el General hizo por Chile!", yo contesto: Pues claro que lo sé, hombre. Hasta acá llegan noticias: contrató economistas neoliberales y llevó a Chile al primer mundo. Si de eso yo no digo que no... El problema fue que también se cargó a 3,000 chilenos, pero no al primer mundo, sino al otro mundo... (¡ay!, y pensar que Hayek --¡sí, el gran Hayek!-- dijo: "Cuando la democracia deja de ser salvaguardia de la libertad personal, es preciso recurrir a algún tipo de régimen dictatorial" (Citado por Mario Bunge, "Seudociencia e ideología", Alianza Edit., México, 1986, p.116), ay, ay, ay, AAAAAAAYYYYYYYY... pero éste es el problema del liberalismo de derecha: siempre termina aliándose al pragmatismo y renunciando a la utopía.
PINOCHET A SU CASA ¡y purificad el alma! viva la anarquía
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