Moralina liberal II

Los Profesores de Liberalismo dicen ser científicos, científicos de la economía, no moralistas. Pero...

Bueno, ellos no lo dicen abiertamente, pero lo insinúan, lo dejan implícito, lo dicen entre líneas. Y es:

(a) Que los trabajadores deberían sentirse agradecidos con el capitalista, y por tanto deberían respetar los derechos y propiedades de éste --dado que (cito al Doctor Alberto Benegas Lynch, "Análisis económico de la pobreza") sus "salarios e ingresos en términos reales dependen exclusivamente de la estructura de capital, es decir, de maquinarias y herramientas, equipos e instalaciones, combinaciones de conocimiento con recursos naturales que hagan de apoyo logístico para aumentar la productividad del trabajo." Es decir, todo se debe a la tasa de capitalización; nada tienen que ver la combatividad sindical, la lucha histórica de los trabajadores, los millones de muertos, el activismo marxista, socialista o anarquista...

(b) Que, asimismo, los trabajadores deberían sentirse agradecidos con aquellas personas más eficientes, más capaces o más productivas, y por tanto deberían respetar e incluso admirar la jerarquía más alta de esas personas --dado que (cito a Benegas Lynch) "la asignación de recursos de acuerdo a la productividad de cada cual permite maximizar la capitalización conjunta, lo cual, como queda dicho, hace que los salarios e ingresos en términos reales se eleven. El efecto de estas externalidades positivas resulta trascendental. Los ingresos de todos nosotros dependen en gran medida de la acumulación de capital que han realizado otros". Es decir, el mérito es siempre de los de arriba.

(c) Que, por último, los trabajadores deberían sentirse agradecidos con el capitalismo en general, y por tanto deberían abstenerse de combatirlo y no hacer más caso a agitadores e intelectuales izquierdistas --pues lejos de ser esa jungla sometida a las leyes salvajes del "darwinismo social", según acostumbran acusarlo los izquierdistas, el capitalismo es (cito a Benegas Lynch) "una sociedad abierta, (donde) las mayores o menores desigualdades son consecuencia de las mayores o menores diferencias de talentos, vocaciones, inclinaciones, capacidad de trabajo, etc. Pero (...) los más eficientes, vía las altas tasas de capitalización, generan mayores salarios para otros como una consecuencia no buscada (y muchas veces no deseada). Al contrario de lo que sucede en los procesos de evolución biológica en donde las especies más aptas desplazan a las más débiles, en el proceso de evolución cultural el más fuerte transmite su fortaleza al más débil a través de las tasas de capitalización". Es decir, se trata efectivamente de una jungla, pero una jungla donde los más fuertes no se comen a los débiles, sino, al revés, terminan sirviéndoles.



Pues bien, el anarquismo dice a los trabajadores: Que no os engañen. Si otro acumuló capital y pudo con ello adquirir máquinas, herramientas y conocimientos, no fue por sí mismo, sino por el trabajo que vosotros, con vuestras manos y músculos, hicisteis. No deis las gracias, nada debéis a nadie, vosotros lo habéis hecho todo desde siempre y seguís haciéndolo todo; apoderaos, mejor, del Capital y las empresas, y acabad con las jerarquías y la esclavitud del salario. Ya después, si queréis capitalismo o si queréis socialismo, eso lo decidiréis vosotros, no los profesores de liberalismo ni los patrones, vuestros actuales explotadores.



Viva la anarquía



Volver