Moralina liberal I

Se ha puesto de moda entre los señores Profesores de Liberalismo dar clases de moral a los empresarios. Quieren hacerlos buenos y justos. Pero no... no exactamente a través de Jesucristo, sino a través de Aristóteles. Como muestra basta un botón. He aquí las enseñanzas del señor Profesor Rafael Termes, en su célebre ensayo "La responsabilidad social de las empresas":

1-"Podemos predicar de la empresa que está sujeta a una ética particular. Vamos a partir de una postura próxima al realismo filosófico aristotélico. Una acción empresarial puede ser calificada de buena (moral, ética) en cuanto que acerque a la empresa a su propio fin. (.....) El fin originario es el de sus socios, y aunque no sea siempre así, puede generalizarse describiéndolo como el de maximizar la corriente de dividendos a largo plazo que obtengan de la empresa"

2-"(......) la remuneración de los factores de producción en el mercado según su aportación a la producción es la más justa y equitativa, (.......), la más ética. La injusticia está en la distribución originaria de las capacidades de cada uno y en la Providencia, azar, destino o como se le quiera llamar, y no es misión de la empresa remediarlas"

3-"(......) la función propia de la empresa en el mercado (es): el cumplimiento de lo pactado, el respeto de los derechos ajenos, el respeto a la buena fe, el debido respeto a la dignidad de la persona, el mantenimiento de una competencia leal, libre y lo más perfecta posible y el respeto a las instituciones sociales sobre las que se asienta el sistema de mercado (Estado, familia, etc.). Estos seis principios deberían entenderse como imperativos heterónomos de validez universal que han de condicionar toda la actividad de la empresa y el directivo. El porqué es sencillo: precisamente porque estos principios acercan a la empresa a su finalidad esencial, tanto desde el punto de vista de la motivación inicial de su creador, como desde el punto de vista de ser una institución social de capital importancia para el sistema de mercado, el cual, al estar basado en el principio de capacidad, es el más justo en el sentido que se le ha venido dando tradicionalmente a la justicia: dar a cada uno lo suyo."

Y hasta aquí Termes. Pero ahora vienen mis anárquicos comentarios:

¿Qué puedo decir? Pues sólo que... AAAAAAYYYYYY, ¡qué bonito! ¿Quién iba a imaginarse que la teleología aristotélica terminaría sirviendo a los empresarios? Una acción empresarial es buena y moral si y sólo si cumple su propio fin (o para que me entiendan, si y sólo si pone en acto todas sus putas potencias). Ahora, ¿y cuál es, cuál será el fin, el telos empresarial? Ay, pues si hasta la pregunta es necia: obviamente se trata de maximizar la lana, la pachocha, la guita, la billetiza, el dinero pues, y todos sus activos, valores y demás mierdas.

Y sigue Termes diciendo: que el pago justo es según la capacidad, o mejor: según su aportación a la producción. Más al que más aporta. Qué jijo de la chingada. No tiene piedad de los incapaces ni de los flojos. ¿Y de dónde sacará este güey que así debe ser? Ah, pues de ninguna parte, nomás de que así dice todo mundo que debe ser. Qué pinche pendejo. ¿Qué nunca leyó Principia ethica de G.E. Moore? ¿No habrá oído nunca acerca de la "falacia naturalista"? No se vale pasar del hecho al valor ni del "es" al "debe". Este estúpido no tiene la menor idea de lo que es la lógica matemática. Pero bueeeeeno, se entiende: como el güey ya de entrada es aristotélico, pues mezcla hechos puros con potencias fantasmagóricas, hechos naturales con causas finales y formales y no sé qué tanta pendejada más... Y pa acabar pronto: agarra el "debe" y se lo mete al "es" por el... bueno, ¿pos por dónde mero ha de ser? Por el mero quid... (ay, pelaos, ya se me estaban asustando, ¿verdad?)

Y por último se viene Termes con los seis principios heteró...no me acuerdo qué, de validez universal: que el respeto a la dignidad de la personas, que el respeto a los derechos ajenos, que el cumplimiento de lo pactado, que la puta madre... y demás cosas lindas. Todas esas cosas son buenas y morales, según Termes, precisamente porque conducen al telos empresarial: hacer más dinero. Ah no, pos eso sí. Pero se me hace que a Termes se le olvidó el séptimo principio, y precisamente el más importante y el que más ayuda a la actualización de las potencias empresariales, a saber: asociarse con narcopolíticos.

Y bueno, compañera/os, ya con esta me despido. Ai dispensen las salvajadas, pero es que llevo en las venas sangre chichimeca, bastante primitiva.

Never more a Mexico without us!

Viva la anarquía



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