Análisis de las Fuerzas Sociopolíticas Contemporáneas
Por: AnarcoAnónimo
Aunque los intelectuales orgánicos del sistema (por conveniencia) y la mayor parte de la gente (por ignorancia) estén anclados en categorías políticas propias del comienzo del siglo XX, la evolución de la sociedad ha transmutado las tradicionales fuerzas e ideologías políticas en otras nuevas, que parten de las anteriores pero tienen unas diferencias evidentes; y que ya son muy profundas, tras todos los acontecimientos acaecidos en los últimos tiempos (desaparición del bloque soviético, ofensiva del gran capital, reafirmación de los valores autóctonos, globalización, nuevas tecnologías, etc.). Por ello, las antiguas fuerzas políticas y sociales se han visto transmutadas en la siguiente forma:
1.- Los conservadores occidentales tradicionales siguen siendo la parte fundamental de la clase dominante mundial, pero han completado el proceso que convierte sus valores tradicionales (religión, patria, rigidez autoritaria) en meros fetiches o en instrumento (en el caso del militarismo) al servicio exclusivo del capital multinacional. Conocidos en general como neoliberales, son el brazo político de la mayoría del poder económico mundial y están liderados por las dos corrientes del partido único de EE.UU., el Republicano-Demócrata. Pese a los cambios, continúan caracterizándose principalmente por la hipocresía moral y el afán de lucro a cualquier precio y sin ningún escrúpulo.
2.- Los anteriores reformistas, en general conocidos como socialdemócratas, son el grupo que más cambios muestra respecto a su origen. Absorbidos completamente por el sistema del capitalismo monopolista-intervencionista y su expresión política de "democracia representativa", han perdido toda intención reformista o cualquier influencia popular radical, y ahora no representan más que al sector de la clase dominante que se ha adueñado de sus siglas y retórica como marca electoral o que tiene más reparos (normalmente de boquilla) en desmantelar los logros sociales y aumentar la explotación y represión de los trabajadores. Como los conservadores, tienen su fuerza en el poder económico multinacional, y son apoyados por los "trepas" sociales y los sectores de la población más manipulados e ignorantes, con la diferencia de que todavía cuentan con algún apoyo proveniente de la antigua izquierda, que puede dar una pequeña influencia de los viejos valores del fenecido y corrompido socialismo burgués (laicismo, mayor gasto social). En la práctica, sus diferencias con los neoliberales son mínimas, y forman parte, como ellos, de todos los genocidios económicos, militares y culturales que los gobernantes del llamado Primer Mundo y las oligarquías del Tercer Mundo perpetran en la actualidad, para mayor beneficio del gran capital. Sus representantes por antonomasia serían los partidos socialdemócratas europeos y las burocracias sindicales oficiales.
3.- La extrema derecha ha adaptado a la actualidad sus métodos y discursos en sus dos vertientes: la institucional, cuyos mayores representantes podrían ser Haider o Fujimori, ha moderado su retórica pero conserva el fondo totalitario, racista y nacionalista y una misma incardinación en los sectores más primitivos o amorales de la sociedad que los fascismos de principios de siglo; aunque las circunstancias no les hagan recurrir a los campos de exterminio y constituyan en la práctica una especie de polo populista de los neoliberales. En su vertiente decididamente neonazi, se ha producido una atomización completa que no les impide influenciar en los partidos "oficiales" de extrema derecha o acosar o asesinar a inmigrantes, izquierdistas, homosexuales, indigentes, etc. La base social de ambas vertientes está en el ejército, policía y trabajadores de personalidad autoritaria y xenófoba, y la clase dominante recurrirá a ellos en cuanto le convenga, como sería en una situación de conflictos sociales serios.
4.- Los revolucionarios totalitarios del siglo XX por excelencia, los marxistas-leninistas, ahora son sólo una parte de ellos. El nacionalismo fanático y el integrismo religioso revolucionario han venido a copar la mayor parte del hueco dejado por la desaparición del engendro estatal leninista. Su principal diferencia está en su falta clara de programa, y en el caso del integrismo clerical su actitud opuesta ante las mafias eclesiales, aunque comparten el militarismo extremo y la voluntad de control totalitario del pensamiento y de estatalización o control estricto de la economía. Este tipo de autoritarios sin escrúpulo alguno gravitará siempre sobre los movimientos sociales con la intención de controlarlos en su propio beneficio, o aprovecharse de ellos, y servirá de refugio a los que buscan honradamente una vía militarmente eficiente de lucha contra el crimen global, sin percatarse de que la organización jerárquica, dogmática, irracional y sectaria da lugar a sistemas iguales o peores todavía que el que se intenta combatir. Los talibanes o las FARC son ejemplos diferentes de estas fuerzas políticas, pero comparten las características principales.
5.- El movimiento de resistencia no totalitario a los crímenes del sistema actual se caracteriza por su heterogeneidad y atomización, y está formado por los colectivos anarquistas o izquierdistas de nuevo cuño contra la globalización o ecologistas, el anarcosindicalismo sobreviviente, movimientos sociales antimilitaristas y anti-represión, y la parte seria de los colectivos de okupas y autonómos, en las zonas ricas; y en su mayoría por diversos movimientos que no pretenden tomar el poder sino influenciar en la sociedad, como el EZLN, en las regiones pobres. Muchos de estos movimientos son nuevos pero parecen compartir el análisis anarquista del poder y la organización asamblearia.
6.- Un ultimo apartado incluiría a tendencias políticas más bien anecdóticas, sin peso organizativo en la sociedad, pero que pueden influenciar ideológicamente en las otras tendencias, o realizar acciones esporádicas. Esto incluye a los liberales más auténticos, a los anarcocapitalistas, a los pequeños grupos con ideas de extrema izquierda no organizados con una mínima coherencia, como los situacionistas o los insurreccionalistas, a las sectas religiosas minoritarias o a las personas sin filiación o simpatías concretas pero no apáticas políticamente.
Esta relación de fuerzas socio-políticas sólo pretende resumir rápidamente los principales actores que se enfrentan en la actualidad, y obvia por ejemplo los híbridos comunista- totalitario-neoliberales o integrista-ultraderechista-neoliberales, como el gobierno chino o el de Arabia Saudi. SALUD
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