La Propiedad es muy Normal y Natural
(o El capitalismo llegó para quedarse)

La propiedad privada, dijo Rousseau, empezó el día que alguno cercó un terreno con estacas, dijo "esto es mío", y todos lo creímos (El origen de la desigualdad...II).

Si ese día hubiese estado allí un observador imparcial -vgr., un extraterrestre- y hubiera contemplado tal acto de apropiación, seguro que habría dicho: Es un robo. Y habría exclamado, como Rousseau: "¡No escuchéis a ese impostor, estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie! Cuántos crímenes, guerras y asesinatos, cuántas miserias y horrores os evitaréis si arrancáis las estacas de la cerca".

Mas no fue así. Ese día -un día hace miles de años, cuando los Cro Magnon vivían, comían, fornicaban y se despiojaban con toda clase de monos, gorilas, orangutanes y homínidos, cuando no se sabía aún quién iba a ser mascota de quién; ese día, digo- no había allí ningún extraterrestre. El único testigo fue un troglodita, uno de nombre Luisantropus Pazosrectus, que ya por entonces era connotadísimo escritor, doctor en economía y conferencista a sueldo por los Grandes Monos (quienes pagaban con generosidad sus conferencias, dado que éstas les eran siempre gratas y favorables).

Cuando Luisantropus Pazosrectus descubrió a aquél hombre clavando las estacas y deslindando su propiedad, de inmediato pronunció Conferencia Magistral, a la que asistieron los Grandes Monos. Allí habló así:

--Señores, hoy comienza una nueva edad en la prehistoria. ¡La era de la propiedad privada! Hoy termina el Paleolítico y arranca el Mesolítico. Fin del nomadismo y transición al sedentarismo. ¡No más hordas, masas, chusmas y tribus! ¡Es tiempo del Individuo! Y falta poco, un milenio si mucho, para la revolución agrícola y el Neolítico. Y no diré más, no diré lo que viene después... ¡cobre, bronce, civilización, hierro, industria, revolución informática, economía global...! Y todo, señores, absolutamente todo (con excepción, quizá, de 80 ó 90 años de socialismo y barbarie), todo bajo el mismo régimen, bajo la misma trilogía: ¡sedentarismo, propiedad privada y economía de mercado!

--¡Ju-ju sí-sí, capitalismo salvaje, ju-ju sí-sí!- chillaron los Grandes Monos, haciendo gran alharaca.

--Señores -continuó Luisantropus Pazosrectus-, con la propiedad privada y la economía de mercado comienza la nueva era de progreso y prosperidad. ¡Hoy inauguramos la Economía del Sentido Común! Desde hoy ya nadie dependerá de su tribu, sino que cada uno, cada propietario, dependerá sólo de sus propios esfuerzos. Lo cual, digo yo, es algo de lo más natural, ¿no creen?

--¡Ju-ju sí-sí, de lo más natural, ju-ju sí-sí!- asintieron los Grandes Monos, muy complacidos de escuchar aquello.

--Señores, termina la esclavitud. ¡Es tiempo de Libertad! El propietario trabajará y producirá, pero desde hoy no lo hará para la tribu, sino sólo para sí mismo y los suyos. Lo cual, creo yo, es muy, pero muy normal, ¿no les parece?

--¡Ju-ju sí-sí, muy pero muy normal, ju-ju sí-sí!

--Así también, cada uno se refugiará en su propiedad y escapará del hambre, de las fieras, de los ladrones y de los gobiernos. Y además inventará el comercio, se hará rico, adquirirá más propiedades, se hará más rico, invertirá, creará empleos, pagará impuestos y dará limosna a los pobres. La propiedad, señores, es democrática, racional, estimulante y socialmente benéfica, ¿no creen?

--¡Ju-ju sí-sí, y es fruto del trabajo y el ahorro, ju-ju sí-sí!- gritaron los Grandes Monos, cuya exaltación iba en aumento.

--Y, sobre todo, la propiedad es cosa de sentido común. Es lógica. Si yo compro algo, bueno, ya es mío, ya me pertenece. Muy lógico, ¿no? Si te lo regalo, ya es tuyo, no mío. Qué lógico, ¿no? Si tú lo encuentras por ahí y ves que no pertenece a nadie, pues lo mismo: te quedas con él porque ya es tuyo. Muy, muy lógico, ¿no? Y si es de otro, pero tú se lo quitas a la fuerza, y el otro no puede nada contra ti porque has logrado que la ley se ponga de tu parte, pues otra vez lo mismo: ya es tuyo y te quedas con él. Completamente lógico, ¿no?

--¡Ju-ju sí-sí, lógico, qué lógico, muy lógico, forzosamente lógico, ju-ju sí-sí!

--Y siendo tan lógica, la propiedad es un derecho natural, ¿no creen?

--¡Ju-ju sí-sí, y divino, divino, ju-ju sí-sí!- chillaron los Grandes Monos en el colmo del paroxismo.

--Señores, la propiedad privada y la economía de mercado son lógicas, perfectamente racionales y de sentido común. ¿Vamos, pues, a creerles a los comunistas? ¿A los que afirman que la propiedad es el robo? ¿A los anormales y extravagantes que quieren no el progreso, sino el retroceso? ¿A los que suspiran por el Paleolítico?

--¡Ju-ju no-no, triturarlos, aplastarlos y destriparlos, ju-ju sí-sí, y además crucificarlos, quemarlos, fusilarlos y bombardearlos, ju-ju sí-sí, claro que sí!

--¿Vamos a tomar en serio al que un día vendrá a decirnos que debemos amar al prójimo y darle nuestra propiedad?

--¡Ju-ju sí-sí, decirle que sí, ju-ju sí-sí, pero ¿hacerlo? Ju-ju no-no, ju-ju, jamás, ni que estuviéramos locos!

--¿O a los indígenas que un día querrán la tierra que les hemos quitado?

--¡Ju-ju no-no, guerra, guerra, ju-ju no-no, mejor negociar, negociar, y decirles que en 15 minutos se arregla el problema ju-ju sí-sí, pero luego desquitarnos, ju-ju sí-sí, seguro que sí!

Y fue así como empezaron la propiedad privada y la economía de mercado. Después, ya sabemos, vinieron los crímenes, las guerras, los asesinatos, las miserias y todas las cosas que mencionaba Rousseau y que ahora vemos a diario. Qué lamentable, pero... bueno, esta es la Economía del Sentido Común y todos queremos ser personas normales, ¿no?

Porque, señores, tal y como siempre lo profetizó Luisantropus Pazosrectus, ya desde entonces, ya desde el Mesolítico, ya desde 10000 años antes de Cristo, el socialismo y el comunismo eran totalmente obsoletos.

Viva la anarquía



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