La Propiedad es una Maldición
(o Atormentaos los unos a los otros)

"La propiedad, lo mío y lo tuyo, ha causado gran miseria entre los hombres. Porque, primero, ocasiona que se roben unos a otros. Segundo, produce leyes para colgar a los que robaron. La propiedad induce a los hombres al mal y luego los mata por hacerlo. ¿No es todo esto una terrible maldición?" (Gerrard Winstanley, The New Law of Righteousness)

Hemos leído mal la Escritura. Cuando Dios dijo "Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste tomado" (Gn 3:19), ello no constituyó de por sí una maldición. Al contrario, fue una bendición: trabajar siempre será cosa buena. La maldición vino más tarde, cuando algún jurisconsulto agregó: "... y te apropiarás de los frutos de tu sudor, y ejercerás sobre ellos, tú, y únicamente tú, el jus utendi, el jus fruendi y el jus abutendi".

Ese día tú y yo comenzamos a ser infelices: yo, porque no tengo derecho a tomar lo que tú te has ganado con tantos sudores y con tan grandísimos méritos; y tú, porque luego de tanto sudar y de tanto merecer, aún no puedes descansar, y aún debes permanecer despierto, vigilándome a mí las manos.

Y así será, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste tomado.

Viva la anarquía



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