¿QUÉ ES LA PROPIEDAD? (Primera de no sé cuántas partes)
-Se trata de una cuestión peliaguda -dijo uno de los cuervos que volaban sobre el maizal-. Pero creo tener la respuesta. Escuchen: este maíz debe pertenecer a alguien, ¿no es así? Bien, yo lo vi primero. Luego es mío, no de ustedes.
-O puede que sea de todos -dijo otro cuervo.
-O de ninguno -añadió un tercero.
(Cuentos para niños y filósofos)
¿Qué cosa es la propiedad? ¿Qué es eso de lo mío, lo tuyo y lo suyo? ¿Cómo es eso de que yo sí puedo tomar esto, y puedo usarlo, disfrutarlo, guardarlo y tirarlo, pero tú y aquél no pueden tocar nada y además se tienen que largar de aquí? Los jurisconsultos responden: La propiedad es un derecho real, uno por el cual la cosa queda sometida a la voluntad y acción de la persona. Y eso quiere decir que, tratándose de lo mío, yo mando, y no sólo eso, sino que además la ley está de mi parte. Proudhon, por su lado, ha dicho: La propiedad es el robo. Lo cual quiere decir que si yo me apropio y me apodero de esto, no significa que ya es mío: sólo significa que te lo he quitado a ti, a él y a la humanidad entera, y aun cuando la ley esté de mi parte, la moral no lo está, y eso es, finalmente, lo único que importa.
¿Derecho o robo? La propiedad es eso, ambas cosas, pero es muchas cosas más: es mentira, es vergüenza, es maldición, enfermedad, cosa del demonio; pero también -¿por qué no?- es fruto del trabajo y el ahorro, es instinto, derecho natural, legado de los Cielos, principio del liberalismo, pretexto del neoliberalismo... y sólo Dios sabe cuántas cosas más.
LA PROPIEDAD ES UN DERECHO REAL (o Por qué la Persona manda y la Cosa tiene que obedecer)
"¿Qué es la propiedad", dices mientras clavas
-esos cien cajones que nos pidieron y que debimos entregar ayer-
¿Qué es la propiedad? ¿Y tú me lo preguntas?
La propiedad eres
-mira, cierra la boca y sigue clavando, que para eso te pago- tú.
viva la anarquía!
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