Un argumento meritócrata

"Aquéllos que trabajan con las manos llevan sobre sus hombros a otros; aquéllos que trabajan con la cabeza van sobre los hombros de otros." (Meng Ke, Mengzi, III, A).

Dice Ayn Rand, la infalible papisa de la meritocracia capitalista, que el trabajo físico o manual no tiene más valor que el momentáneo. El hombre que trabaja con sus manos consume un valor equivalente al de su propia contribución a la producción. En cambio, el trabajador intelectual, el hombre de ideas e inventos, es "el permanente benefactor de la humanidad". Un héroe, pues. Sus ideas sirven a infinidad de hombres, incrementan la capacidad productiva, y producen riqueza no sólo para hoy, sino para siempre. (Capitalism: The Unknown Ideal, p.27)

Pero hay más. Resulta que el trabajador intelectual no sólo es un héroe: también un mártir. Dice miss Rand, textualmente (Ibidem, p.28): No importa cuantos millones de dólares gane, el inventor recibe apenas un pequeñísimo porcentaje del valor que produce con su esfuerzo mental. Por el contrario, aquél que es sólo un conserje o barrendero en una fábrica recibe un pago enorme en relación al escaso esfuerzo mental que su trabajo le exige. De esa manera, mientras el hombre de ideas, el que está en la cúspide de la pirámide intelectual, contribuye al bienestar de todos los que están debajo de él, recibiendo a cambio sólo unos cuantos millones de dólares (pobrecito), el hombre de más abajo, el conserje inepto, no contribuye en nada a la riqueza, pero a cambio se beneficia de las ideas de los de arriba (¿habráse visto un explotador más infame?)

Y bueno, para acabar pronto, la vieja bruja no se conforma con que llevemos en hombros a estos superhombres. Además quiere que les aplaudamos y les demos las gracias.



Humm, por si algún idiota ha quedado deslumbrado con lo que dice Ayn Rand, aquí le dejo algo de Kropotkin, para que lo medite, se arrepienta de sus pecados y retorne al redil:

"Millones de hombres levantaron esta civilización. Otros millones la sostienen. Sin ellos, sólo habría escombros (...) Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza de la humanidad proviene del trabajo manual y cerebral pasado y presente. Entonces, ¿con qué derecho puede alguno apropiarse de la menor partícula de ese inmenso todo y decir: es mío, no vuestro?" (Piotr Kropotkin, La conquista del pan, pp.15-16).

Así de simple. Si algunos van en hombros es sólo porque muchos otros han hecho y siguen haciendo el trabajo sucio. --¿Quiénes serán, pues, los verdaderos héroes y los verdaderos mártires?

Viva la anarquía



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