El Derecho de la Derecha

«Los "derechos naturales" son la contraparte filosófica de aquellos cuentos de fantasmas y vampiros con los que me asustaba mi vieja aya» (Jeremy Bentham)

I
El capitalismo permite que unos tengan y manden y condena a otros a no tener y servir a aquéllos. Para la izquierda eso es inmoral. Pero para la derecha esas desigualdades son perfectamente justas: sucede que algunos hombres son más talentosos y trabajadores que otros, y es muy natural y (por tanto) justo que sean ellos los que tengan y manden.

"Natural" no implicará "justo", pero a los filósofos de la derecha eso no les afecta: ellos admiran a los ricos, les importa un comino la falacia naturalista, y desean para el capitalismo una ética. Una ética donde haya gente que merezca, que gane o que tenga derecho a sus posesiones y riquezas. Una ética que diga "La propiedad es legítima; cada uno es dueño de lo suyo y no tiene porqué dar, repartir, compartir o pagar impuestos". Y una ética que diga, finalmente: "La economía de mercado es la más productiva y la más afín a la naturaleza humana. No des pescados a los hombres; ¡véndeselos!".

II
El argumento tradicional de la derecha es el del Hombre Dotado, reforzado con otro, el del Hombre Esforzado. He aquí a Pedro, a quien la naturaleza dotó con inteligencia, creatividad, salud y fuerza. Si Pedro emplea sus dotes para enriquecer, y las emplea además honestamente, él no roba a nadie y por tanto merece, se ha ganado, tiene derecho a su riqueza. Nadie, ni el Estado ni la sociedad, tiene porqué quitársela o expropiársela. Pero aún hay más: He acá a Pablo, quizá no tan dotado, pero sí muy esforzado, dispuesto a vencer los obstáculos y ser el vendedor más grande del mundo. Si Pablo llega también a rico tampoco ha robado, merece igualmente su riqueza, y nadie tiene que decir nada.

La refutación es fácil: las dotes naturales son eso: naturales, un obsequio de la naturaleza. Es decir, buena suerte. Y el carácter superior, o la personalidad recia y esforzada, es otro obsequio, quizá no de la naturaleza, pero sí de las condiciones familiares y sociales en que algunos nacen y viven. Es decir, de nueva cuenta, buena suerte. Luego, no es cierto que Pedro y Pablo merezcan su riqueza; sólo es cierto que tuvieron buena suerte. Y -pobrecitos, ¿no?- ellos, que todo lo hicieron, no hicieron nada en realidad. Sonará paradójico, pero es la pura y simple verdad.

Los argumentos de la derecha fallan: el capitalismo sigue sin su ética. A medida que la Bolsa de la Suerte va al alza, los Certificados de Méritos van a la baja -y ya nadie cree en ellos, a no ser los partidarios de Aristóteles o los devotos de la Superación Personal.

III
Pero la derecha tiene un argumento mejor: el del Hombre Con Derechos. Dice Robert Nozick, en Anarquía, Estado y Utopía (caps. 7 y 8): Muy bien, todo es cosa de la suerte y no existen los méritos. Ok. Pero los derechos sí existen, y el hombre los tiene. Si Pedro es inteligente, no es que merezca su inteligencia (puesto que es innata); pero, de todas maneras, tiene derecho a ella: evidentemente, es suya, no la robó ni quitó a nadie. Por tanto, si él la utiliza honestamente y llega a rico, tiene derecho a su riqueza. Y teniendo derecho, nada malo hay en que disponga de ella. Y si lo hace para su beneficio propio y exclusivo, tampoco hay nada malo: sigue en su derecho. Como alguien ha dicho por ahí: "Tu IQ te pondrá en tu sitio". --Y agrega Nozick: La izquierda podrá clamar a los Cielos, podrá exigir igualdad, podrá lamentar y quejarse de las diferencias abismales entre ricos y pobres. Pero... ¿qué es todo eso? La llaman justicia, pero en realidad es envidia, envidia de la mala, odio hacia aquéllos que obtienen lo que también los otros ansían... sólo que no pueden.

Creo, como Jeremy Bentham, que ese "derecho" de Nozick -y que no es otro que el antiguo y decrépito "derecho natural", del cual se ha dicho que es: "eterno e inmutable, válido en toda nación y época" (Cicerón), "dictado de la razón justa" (Grocio), "la voz de Dios grabada en la conciencia" (los papas); ese derecho, digo- es un fantasma que ha resucitado la derecha para asustarnos y conseguir algo de nosotros. Así como de niños nos trajeron al coco para obligarnos a ser obedientes e ir temprano a la cama, así ahora nos platican otra historia de terror para obligarnos a obedecer la ley y no tocar las posesiones de los ricos.

No hay, por supuesto, nada malo en que Pedro use su gran inteligencia. Yo no diría que tiene "derecho" a usarla (puesto que no creo en el coco ni en fantasmas), pero tampoco voy a prohibírselo. Úsela, pues, si lo desea: a mí no me robará ni quitará nada. Pero si, un poco más tarde, Pedro planea hacer valer su "derecho", si intenta (por ejemplo) apoderarse de la selva y echar de ahí a los indios, eso ya no es tan inofensivo. Podrá clamar a los Cielos (o a las Autoridades), podrá alegar que la selva le pertenece en justicia, que él ha trabajado ahí con su gran inteligencia y capacidad, que su derecho debe reconocerse y la ley protegerlo; podrá exigir muchas cosas, pero... ¿qué razón moral tiene para ello? Su inteligencia es "suya" y tiene derecho a usarla; nadie lo niega. Su capacidad de trabajo es "suya" y tiene derecho a ponerla en acto; nadie lo niega. Pero ¿de dónde saca Pedro que también la selva es suya?

Puedo aceptarle a la derecha sus fantasmas. Pero que pretenda materializarlos es otra cosa.

(¿Será envidia lo mío? Mmm, si digo que es amor a los pobres y desposeídos no me lo van a creer. Entonces... mmm... digamos que sólo estoy ejercitándome en el manejo de la navaja de Occam y me deshago de entes superfluos)

Viva la anarquía



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