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De Monjas Violadas y Curas Violadores...por OscarCo (Columna de opinión sobre el debate suscitado en el foro «Las Religiones del Mundo» entre los días 23 a 30 de Marzo en relación a la noticia sobre el reconocimiento de Vaticano de inumerables delitos sexuales contra religiosas católicas cometidos por sacerdotes y misioneros. Ver diario «El País», de España -Ediciones de los días 20 a 24 del mismo mes). Daré mi opinión sobre este asunto, tratando de tener una óptica un poco más amplia que la del mero comentario o apreciación de la cuestión de las monjas africanas, que es noticia desde hace unos días y motivo de acalorado debate en este foro. Quisiera comenzar por el tema del "celibato", mi punto de vista tanto de persona "creyente" (que lo soy, aunque no pertenezca a religiones formales) como de profesional en el campo de las creencias, la conducta y la psicología humana, es que se equivocan tanto los que creen que es algo erróneo en todos los casos y situaciones, como aquellos que defienden esta práctica (o "no-práctica") al extremo. A mi juicio, solo tiene sentido que alguien, sea hombre o mujer, se abstenga de una vida sexual plena y normal (es decir "lo más normal posible") cuando lo hace como "herramienta" para lograr un fin. ¿Qué fin puede ser ese? Pues es bien sabido que así como la abstinencia sexual puede ser motor de patologías si ocurre "contra la voluntad" del sujeto y sobre todo si se da por presiones sociales, también afecta a la psiquis de manera potenciadora de estados alternos de consciencia, si se hace en un entorno adecuado. Obviamente esto nos lleva al monacato y la práctica del aislamiento que llevan a cabo muchas personas (de ambos sexos) en casi todas las religiones: Desde los monjes del Monte Athos, las monjas de la orden fundada por Teresa de Avila; los sacerdotes buddhistas de los Himalayas o Shadus de India. Por otra parte, es harto evidente (la historia y la psicología lo demuestra) que alguien que llega más allá de cierta edad sin tener vida sexual, comienza a tener problemas de conducta, en especial si vive en un entorno urbano o semi-urbano. Todos conocemos lo que S. Freud descubrió al respecto, por lo que no voy a pretender dar un discurso sobre el tema aquí. Desde este punto de vista, siempre dije que sería bueno que los religiosos (de cualquier religión) fuera o no célibes según sea que su vocación tuviera que ver con la de una búsqueda espiritual en completo "retiro del mundo" o de una interacción directa con el resto de la sociedad (ejerciendo su rol de referente de una fe dada). Por supuesto no por tener esta opinión aspiro a que la Iglesia Católica cambie su forma de pensar, ni mucho menos, ni su postura me parece menos respetable porque sea diferente de la que yo tengo... Además, hay que reconocer que existe un problema práctico: En sus orígenes, incluso dentro del Cristianismo, la principal causa que generó el celibato dentro de las filas de todos los cleros fue la necesidad de estar liberados de la manutención de una pareja y/o familia y al mismo tiempo continuar con sus actividades religiosas. Hoy día esto ya no sería tanto problema, pero no creo que fuera tan fácil la transición inherente. Salvado todo este asunto, pasemos al tema de los delitos sexuales: La noticia en sí es aberrante y no voy a minimizar en nada su significación. En especial la acotación que se llegó a hacer "dentro de la Iglesia" (a la cual todavía aquí no se aludió) sobre que se "recurría a las monjas" porque en Africa existía una alarmante cantidad de portadores del SIDA y que por tanto las mismas eran una fuente de "sexo seguro". Pero tampoco hay que sacar la cosa fuera de la "dimensión" que tiene. Es decir: X porcentaje de monjas son violadas por sacerdotes... OK. ¿El porcentaje es mayor que el de las mujeres comunes que son violadas por miembros de su familia, por allegados y hasta por sus propios maridos? (Por si lo olvidamos, una relación sexual "a la fuerza" es violación aunque exista un acta matrimonial guardada en la "mesa de luz" de la alcoba). Si no es así, entonces la cosa no pasa de ser el mismo grave y aberrante problema de siempre, solo que más "llamativo" por su enfoque y por quienes son sus protagonistas. Pasa igual con el abuso infantil en las escuelas, al menos aquí en mi país (Argentina), si uno presta atención, se dan aproximadamente la misma cantidad de casos -del tipo que sea: heterosexual, homosexual, etc...- en escuelas religiosas que en las laicas (eso sí, suele ocurrir más en las privadas que en las públicas). Así sucesivamente... Hay que hacer varias diferenciaciones en todo esto: Una cosa que sí es cierta, de la cual hay ejemplos con antecedentes jurídicos y pruebas de sobra, es que algunas diósesis "amparan" a los culpables de estos delitos y que se han dado casos de "transferencias" de los mismos a otras partes, de pagos de indemnizaciones y demás, para que la cosa no pase "a mayores" (o a la luz pública). Pero de nuevo: ¿Es diferente de lo que ocurre con cualquier factor de poder o institución pública cuando ocurren esas cosas en su seno? Me parece que las tendencias "mafiosas" que a veces se ven no son particulares ni de la Iglesia ni de ninguna otra institución, sino de la conducta humana... Mi opinión en toda esta historia tiene dos aspectos: Por un lado, se debería castigar a los culpables no solo con todo el peso de la ley, sino que debería constituir un agravante el usar sus especiales atribuciones (o disimular tras ellas) para cometer el delito. Pero por el otro, hay que tener mucho cuidado de no "estereotipar" y generalizar sobre la materia. No solo me refiero a los curas o monjas católicas, sino a cualquier persona: El delito es delito porque la acción está prohibida (por incivilizada, antisocial o dañina para los semejantes) no porque sea cometido por tal o cual persona. Lo de que "todos somos iguales" ante la ley, debería ser para el claro católico algo que actúe en dos sentidos: Que no puedan escapar de la misma por su investidura, ni que tampoco la misma sea algo que los condene a priori, ni que estigmatice a sus "pares" no culpables del crimen. Esta particular forma de pensar de mi parte, no es una defensa del Catolicismo, es una defensa de los derechos humanos: De la misma manera que no deberíamos hablar de "un negro violador" o de un "judío ladrón", dado que simplemente se trata de un "violador" y de un "ladrón" la filiación que hacemos es solo producto de nuestro prejuicio, tampoco debería ser "significante" que un violador sea parte del clero. Es un simple criminal y ni debe tener más oportunidades de librarse de las consecuencias de su crimen por su condición especial, ni debe achacarse su culpa a todos sus pares. Esto causa mucha "bulla" porque hablamos del clero de la Iglesia, pero es un prejuicio común a muchas otras cosas: Creemos que porque alguien sea cantante de rock debe ser, necesariamente, consumidor de drogas pesadas y si en efecto llega a serlo, lo tratamos de la peor manera... Ahora si es un deportista famoso, Nooo...!! decimos que esta "enfermo", que es por culpa de la "presión" del deporte que practica, que hay que ayudarlo, etc... (Los argentinos saben a que me refiero, los que no lo son y conocen de futbol y algunos de los músicos más famosos de aquí, también...). Sin embargo, el hecho es que estamos ante un drogadicto, punto... que sea o no sea además de ello es irrelevante. Lo único relevante es que lo sea realmente. Es un enfermo y no-es un delincuente, sea (profesionalmente hablando) un rockero, un futbolista; actor, policía o cualquier otra cosa... La forma de reaccionar del ser humano es todavía muy "instintiva" (por no decir "animal")... Les planteo un experimento imaginario y díganme si los resultados que propongo son errados a vuestro juicio: Tenemos un edificio de apartamentos en donde vive un hombre de clase media común y corriente, un sacerdote católico y un miembro de la COS ("Church of Satan"). Hay una violación de un menor y posterior asesinato del mismo... Por los indicios, es casi seguro que el responsable fue uno de los vecinos... Ni bien la policía caiga allí, ¿a quien creen que se llevará preso? .... Seguramente al satanista... A poco saldrá en los periódicos titulares del tipo: "Satanista violador y asesino .... etc...". Pero si llega a ser que el mismo demuestra que es inocente y la investigación sigue, seguro que el sospechoso número dos será el hombre "común"... En los periódicos poco y nada saldrá sobre el tema, porque asesinos y violadores "comunes" hay en todas partes... Pero si resulta que este tampoco fue, cuando descubren que es el sacerdote, no solo saldrá en los periódicos, sino que todo el barrio querrá lincharlo, etc... etc... ¿Ven el doble-prejuicio? Por un lado, cierta clase de negación que da por "decente" a alguien y por "indecente" a otro por su creencia, forma de ser, ocupación, etc... Por el otro, la reacción exacerbada, por descubrir que el "bueno" era en realidad el malo de la película. Para la mayoría de la sociedad, la "personalidad" del delincuente es más importante que el delito en sí... ¿Es ese lógico? Ningún crimen debe quedar impune, incluso si para cometerlo el autor se vale de su poder, atribuciones o roles sociales, eso debe ser un agravante y no su "salvación", pero tampoco podemos olvidar que se trata de individuos y que no necesariamente todas o algunas de las filiaciones posibles que podemos hacer respecto de él tienen algo que ver con el delito o son "proclives" a cometer otros similares. Repito, no se trata de sacerdotes, se trata de cualquier estereotipo o prejuiciamiento que tienda a la generalización. OscarCo ---------------------------------------- | ||||||||||||||