«La Vita é Bella»
por Br@ubalin
Monologo Cineautobiográfico «La Vita é Bella» me conmocionó ... Algunas personales consideraciones entre Jóvenes y "adultos"...
Ayer en un centro comercial vi una triste y común escena entre padre e Hija.
La Joven Mujer --creo con 3 o 4 años de vida-- estaba llorando colgada de la mano de su madre que la trajinaba diciéndole, sin muchas cortesías, de callarse. Al rato con cara de sepia llega un energúmeno. Y le chilla delante de todo el mundo:
-- Paras ya de llorar!!!
La Joven, más asustada aún, sigue con su sufrimiento intentando parar las lagrimas. Ya sabia lo que le llegaría si no cumpliera, a tiempo récord, las ordenes del energúmeno que llamaba "papa". No pudo con su sufrimiento; las lagrimas no cesaron y el violento individuo la levantó por un brazo y, girándola en una posición más cómoda para él, le asentó un fortísimo golpe con la mano abierta en el trasero de la pobre muchacha.
-- A ver si te callas ahora! -- Le grito al mismo tiempo que la golpeaba.
Ella no pudo defenderse de tal brutalidad y la madre, la supuesta madre natural, nada hizo para protegerla. (seguramente sabia que no era muy productivo pararle las manos al marido en sus funciones "educadoras"...)
La joven víctima de este abuso lloraba más fuerte que antes del violento y paternal consejo. Me acerqué más desde mi posición inicial, seguro de poder intervenir en su ayuda si el "bestia" hubiera continuado. Pero junto a mi se asomaron otras gentes. El tipo, vistas las miradas atentas de los espectadores, dejó a media-aire el segundo golpe de mano. Así acabó: allí y en publico!
Me fui frustrado hacia casa, dolido y con ganas de "aclarar" las cosas con los obtusos padres. Un nudo en la garganta me recordó del sufrimiento de la Joven Mujer y de mis sentimientos de culpabilidad, que tampoco las lagrimas en el coche, pudieron aliviar. Aprovechando un interesante debate escribí, hace tiempo, unas notas sobre aquello que a mi también sucedió.... aquí vuelvo a reproponérmelo intentando recordarlo más a menudo.
(Aldeas Blancas, a 4 de enero del año 2001 de la cronología relativa)
No voy a cuestionar (ahora) si las opiniones de los demás son buenas o malas - ambas forman parte de la contradicción de explicase la vida- visto que tanto una como otra tienen derecho a existir ya que faltando una posiblemente no estaría la opuesta. Paro ya con el odioso preámbulo semántico-iluminista y voy al grano. Supongo que es cierto lo que dice la critica del ilustre "destroyer" Memo (por lo menos dentro de lo que cabe mi ignorante y limitado conocimiento de la parte mondana de la materia --actores, cineastas y premios).
La Vida Humana, tal como aparece en muchos de estos foros de debates, es un medio para que alguien --listados y no-- llegue al fin que se han prefijado. Benigni, como todo Humano imperfecto, y no obstante su evidente postura progresista, tiene que pasar por el aro mercantil. El espectáculo cinematográfico, como cualquier otra actividad comercial, se rige sobre los pilares del consumismo: crear la necesidad, hacer producir y vender. El todo, en el caso también del espectáculo, bien condimentado de luces, premios y condecoraciones, para que los usuarios finales -Nosotr@s- alimentemos el sinfín mercantil-capitalista con ásperas criticas y/o llantos de ternura. Yo, en esa circunstancia incline, seguramente bajo el efecto de incitaciones personales, por los segundos.
Además, pienso que el holocausto no se acabó algún día en el norte de Europa del 1945. Con las "pocas" noticias a mi disposición tengo la ingenua convicción de que el holocausto empezó mucho antes que del 1939, en Alemania y por exaltación antisemita, y todavía le queda aun mucho por extinguirse. No lo veo solo cuestión exclusiva de los herederos de Moisés el suplicio de la esclavitud y sumisión a lo largo de los siglos. También unos parientes míos, no judíos, han padecido la crueldad de los campos de exterminio en la histórica 2ª guerra mundial, pero ellos no sirven para justificar el final de la pesadilla de los Judíos y el principio de la de los Palestinos. No veo ninguna diferencia en el dolor, sea la "funda" que tenga, femenina o masculina, colorada o pálida, diminuta o grande, peluda o calva. Ni tampoco veo diferencia entre el holocausto y sus ofensivos eufemismos: colonizar y pacificar, entre otros. Para mí existe, en este Mundo, solo un Pueblo humano compuesto por todos los únicos individuos que somos.
No comparto, en general, la forma de reparto de los beneficios producidos por el tipo de sociedad colonial-capitalista, de la misma manera que, probablemente al igual que Memo, no estoy de acuerdo con los supuestos honorarios del sr. benigni --y la mundanidad de la cual parecía gozar en Hollywood. Tengo la seguridad que, hablando sin doblez por ambas partes, puedo afinar mi escasa sensibilidad intelectual hasta el punto de coincidir con opiniones que en un principio --y por "instinto"-- turbaban mi conciencia. Y después de varias re-lecturas (por cierto demasiadas! Mis imperfecciones literarias generan una "tediosa" tendencia al degenerador perfeccionismo... Mucho me falta aún para tener la exquisitez de la primicia!), tengo la convicción de coincidir con buena parte del articulo de Memo, a excepción, de lo que me parece un lapsus, del argumento céntrico de la película: que para l@s Niñ@s, si no lo impedimos, la Vida es Maravillosa!
Quiero decir que películas como esta me hacen recordar de la necesaria sensibilidad que todo Ser adulto debería emplear al lado de l@s Nin@s y que yo, en bastantes ocasiones, he olvidado.
No niego que mis actuales sentimientos guíen mis actuales objetivos y declaraciones. Y aprecio --¿por qué no?-- mi vulgar arrepentimiento que, en ocasiones, es de sostén al continuo anhelo de romper mis cadenas paternalistas. Con lo cual haciendo eso --insisto-- me siento libre y feliz como solo un/a Nin@ sabe sentir.
Vuelvo al asunto del monologo. ¿Qué sabemos, desde el otro lado de la pantalla, de la ceremonia de los demás? Si Memo dice que el Niño se quedó en Italia, mejor para Él! Y me alegro que alguien haya tenido un cierto sentido común. Tal vez hayan sido los tutores o el mismo Roberto benigni que lo preservó, en la vida real como en la película, de las "necedades" de los adultos. La mundanidad esta para los mundanos y no para los Niños.
Esto no quiere decir que aprecie de una especial manera al itálico Roberto así como no tengo aversión alguna hacia el magnifico Ian mckellen, después de su "odiosa " interpretación en la película "Ricardo III". Tampoco puedo odiar las novelas de León tolstoj porque algunos biógrafos le describen como pésimo padre y marido. Y que importancia puede tener el hecho que los estímulos de las Obras de Charles bukowsky, Vincent van gogh o Chet baker tenían origen, o no, en la locura o la mezcla de psicofármacos. Para mi no tiene alguna importancia si el actor cómico Tom hanks cambió su noto cliché para interpretar el papel dramático en "Philadelphia" y ganar el anhelado óscar? Yo lloré entonces acompañado por la emocionada platea del cine y lloro, ahora, pensando en lo mismo que me hizo estremecer entonces: no en el actor Tom hanks sino el papel que nos mostró. Quiero decir che disfruto con lo que mi conciencia define como hermoso, y la película "La vita é bella" me ha producido una fuerte emoción positiva y de eso quiero hablar en "casi" resumida cuenta.
Tengo la sensación que muy pocos individuos discuten, si es licito o no, que Steven spielberg haga películas millonarias también para ganarse un óscar. O si la gran mayoría pone en duda la integridad moral de los premios nobel, así como Nadie (o muy Poc@s) tampoco discute si, curiosamente, otorgan el nobel de la Paz al Sr. Henry kissinger! Voy a hacer un ejemplo más claro, nadie discute hoy la moralidad, el tipo de vida y las condecoraciones (siempre que hayan habido) de la multitud de escritores y transcriptores de los Textos Sagrados de cualquier Religión. Y ¿por qué, entonces, hacemos unas excepciones con benigni que no osamos con spielberg y Moisés?
¿Qué puede hacer un padre --o una madre, pero en este caso estamos hablando de la "injusta" película-- cuando ve acercarse una crisis o, como en este caso, frente a la improvisa perdida de la libertad y a la entrada de los Seres queridos un tren borriquero, con ignoto destino? Un padre normal, o sea instruido según los métodos "normalizados", después de haber bien abofeteado al desorientado niño -y justificándose con la peligrosidad, aun desconocida para el hijo, de la situación- le ordenaría de callarse hasta que él, u otro ogro armado, se lo hubiera pedido. Y, hasta el desenlace final, repitiendo la misma auto-culpante cantinela: "¿Cómo ha podido pasarme esto a mí? ¿Que mal he hecho yo en esta vida?".
El todo bien aliñado de llanto desesperados --con el "necio" hijo delante-- y sonrisas fugaces que el niño no puede disfrutar, porque el, como los verdugos, esta dormido. Y, en momentos más tiernos, el mismo padre, de rodillas, agarrándose y sacudiendo los hombros del incrédulo Niño, le grita: "Nos van a matar!". Hasta este punto todo muy humano y "normal", nadie tiene que opinar en contra de nadie, a parte el "holocáustico" trasfondo. Personalmente aprecio mucho el "cine verista" al estilo de Ken loach o Pietro germi, en otros tiempos. Pero esta no es una película "verista" es una fábula.
Y ¿qué pasa cuando un Padre/Marido ficticio y ejemplar, fantástico y genial, aparece en el cuento y se sale de las normas establecidas? Transforma, según benigni, su actual realidad en misterio, para intentar no deteriorar la serenidad del hijo que, solo por razones temporales, no la tiene tan curtida como la de los "adultos".
¿Qué sentido tiene asustar a los demás y menos a un ingenuo y confiado Niño? Si es verdad que la esperanza es la ultima en morirse, ¿de que sirve sufrir y hacer sufrir penas desconocidas al proprio hijo hasta el momento esperado? ¿A que se debe esta humana y "racional" fobia de instruir, a toda costa, los niños al miedo? ¿Para qué nos adelantamos en explicarles, siempre, todos los mínimos detalles (conocidos) de lo que puede pasar en la vida? ¿Por qué siempre les arrebatamos y les destruimos el alegre y estremecedor misterio que todas las cosas y situaciones nuevas tienen? ¿Por qué "clonamos" esclavos a nuestra semejanza --y que ya tienen la "desgracia" de parecernos físicamente-- en lugar de engendrar Seres libres de pensar y fantasear en lo que realmente quieren? ¿Por qué, no obstante los esfuerzos para borrarla de la historia, por parte de los Elegidos de Ciudad del Vaticano, la "santa" inquisición sigue guiando la mano y la coacción psicológica de los Padres biológicos de muchos Hijos de la Tierra?
No es con un viaje a disneylandia o una bicicleta nueva, que podemos aliviar nuestros sentimientos de culpabilidad y, para colmo, haciendo creer que se trata de un premio. ¿Un premio a qué? ¿Un premio a la falta de imaginación o la vitalidad reprimida? El placer a la Vida y la Felicidad deben permanentemente existir en los hogares donde vivimos y no relegarlos al fin de semana o, peor, unas pocas veces al año según las tradiciones del calendario. Tal vez la causa resida en el cansancio físico-psicológico que, esta estresada sociedad sabe producir en nuestra vitalidad, o ¿es solo cuestión de motivación o falta de ella?
Pero cuando un padre grita al hijo con la intención de motivarle, olvida que los inmediatos resultados obtenidos se deben al efecto de la coacción y no a la supuesta motivación.
Cuando el niño tendrá la suerte de convertirse en adulto, quizás habrá interiorizado esta poderosa y negativa forma de motivación y habrá aprendido, con total seguridad, a hablarse a si mismo en un duro lenguaje negativo y, aunque consiga motivarse, el precio serán todas las malas emociones que las palabras negativas estimulan. En el momento que tendrá la suerte de darse cuenta, no se compromete en modificar positivamente esta postura, seguirá haciendo heredar, a parte de las fatuas propiedades materiales (si es que las posee), el autentico sufrimiento que los primeros esclavos de este Mundo probaron.
Nos instruyen, desde la infancia, para desconfiar de nuestras propias emociones y talentos. La cultura de la formulación ímpero-negativa de las preguntas a lo largo de nuestro desarrollo, "Eso NO se hace!", "Así NO!", "NO te ensucies!", etc. , vale solo para transmitir el autentico objetivo de esta cultura: ahuyentar la iniciativa y derrumbar las ilusiones para forjar perfectos esclavos o incansables maquinas para producir dinero o para matar, por fines supuestamente sociales y humanitarios.
En una época de mi vida, me encontré, en la fase peor de identificación de mis sentimientos. Lo pasé muy mal intentando "educar", según los fáciles esquemas tradicionales y empujados por los consejos de los expertos domésticos, las evidentes y naturales rebeldías de una Hija en pañales. Me encontré en repetir, y sin esfuerzo alguno, las posturas "correctivas" que mis Padres utilizaron conmigo. Recuerdo que yo, muchos años atrás, cuando rendido y doblado ante la patria potestad, en la cama y protegiendo mis impotentes sollozos con las mantas, juré con todas mis fuerzas que esto nunca pasaría con mis Hij@s! Y, en el ayer metafórico, cinco lustros después de aquellos días, ¿por donde se habían perdidos la conciencia y las ilusiones de aquel niño?
Empecé con incansable atención el adiestramiento --decía-- "A mi manera!".
"Mejor una bofetada a tiempo…". Pero había algo que no casaba, nunca estuve satisfecho de los resultados. Era un problema la no-total aplicación del indiscutible método! Me acerque, inexorablemente, al integrismo domestico... Era un auténtico déspota para Tod@s los que me rodeaban en casa (y solo en casa, porqué en la calle, todo lo contrario: un verdadero hipócrita y "caballero"!). Los "finos" modales públicos encubrían la cobardía domestica. Eso es el esclavo cuando encuentra esclavos más débiles que el mismo!
Pero un día, y no recuerdo bien lo que fue (tanto ha sido el dolor que escondí la vergonzosa infamia en el rincón más recóndito de mi memoria), en una de las continuas furias domesticas, en una acción represiva a "favor" de la indefensa Niña, una voz, un recuerdo o algo misterioso que aún no sé reconocer, me chillo desde bajo de las mantas de mí atrofiado espíritu vital: "Esto nunca pasaría con mis hijos!". Mi asombro fue tan fuerte como las lagrimas que le acompañaron. La crisis empezó. El dualismo fue insostenible: cautiverio e instinto luchaban dentro de mí. Me desplomé en una profunda depresión.
Empecé a reaccionar por una serie de coincidencias favorables y sobre todo por la ayuda recibida de mi Madre Compañera y mi Madre Tía Educadora (el parentesco masculino casi no se enteró y cuando pudo consideró mi situación, solo en el principio, típicamente infantil y femenino: el ancestral sinónimo de las lagrimas!). La ayuda psicológica fue imprescindible. Y, hoy en día y a parte algunos temporales incontrolados reflujos, me considero un afortunado Amigo de dos Hijas que viven conmigo --aunque este ultimo auto-calificativo, por (paternal) presunción, defina mi petulante afán más que los hechos. (El gusto y el placer que disfruto ahora, lo debo al continuo intento de retomar mi vida según mis sentimientos y no siguiendo los dictámenes de un basto sistema de instrucción.)
Se acabó, también, el lógico inicial resentimiento con mis Ancianos Genitores naturales. Ahora los amo más que nunca y sufro al pensar de como debe haber sido dura la infancia para Ell@s, en esos tiempos que los patriarcas se sacaban la correa y dejaban a sus hijos --en casa y no en Auschwitz!-- sin comida y con la piel del trasero hecha una hamburguesa. Y, no obstante las malas épocas pasadas, han conseguido haberme evitado parte del mismo trato recibido y sin la ayuda de sacerdotes o psicólogos. Gracias a Ell@s también he podido escribir todo esto.
Pero aquí estamos criticando algo que la mayoría de nosotros no podemos alcanzar, en toda nuestra vida, por muchos que nos esforzamos --y no hace falta tener hijos para ser padres-- algo por lo cual nos han instruidos en mortificar en favor de absurdos dogmas "sociales ", este algo reside en nuestras venas y no es doloroso como nos hacen creer, y que la corta palabra no reduce su interminable inmensidad. Es gracias al Amor que, en la cuestionada película, el Niño se salvó de una entre las peores torturas que pueda pasarle a lo largo de toda la vida: el aburrimiento. (Yo pienso que no es cuestión de supervivencia indicar en que momento hay que sufrir y en que otro hay que reír. Eso, por mucho que lo intentemos, es imposible. Eso es personal e intransferible y nadie tiene el derecho de privarnos del gozo de descubrirlo --aunque sea "por bien".)
Algunos expertos explican que es el hígado que produce los estímulos vitales que el cerebro reelabora, de forma tal, para que no haya dudas en reconocer unos estímulos reales: ganas de comer, de reír, de llorar, pintar, escribir o expulsar los excesos de toda clase. Es siempre el mismo hígado que encuentra el tiempo y los medios, para que, una vez cumplido los requisitos vitales, nos dediquemos, en el tiempo restante a nuestras fantasías creativas. ¿Cómo es que cuando estamos totalmente absorbidos por algo psicológicamente interesante, desaparecen casi todas las funciones destinadas e recolectar energía? ¿Cómo se te ponen las ideas y las reacciones, mientras elaboras manualmente, y te distraen, "insulsamente", para comer? A l@s Niñ@s alimentados pasa lo mismo: que se dejan llamar repetidas veces para acudir a la mesa. Y una de las mejores formas para (los padres autoritarios) conseguir el objetivo es golpearl@s o obligarl@s a la fuerza. Destrozando irremediablemente el maravilloso sueño que tenia entre manos y que sus moléculas hepáticas y joven conciencia había creado para ella/el. También los boxeadores y los jefes militares saben eso, y esta es la razón, de la típica postura anti-hepática --pecho en fuera y barriga para dentro-- reteniendo la justa respiración, para aniquilar los últimos posibles alientos rebeldes y creativos de las tropas. Será por algo que los Niños pasan sus primeros nueve meses de vida en la zona abdominal de la Madre y no en las espaldas…
Entonces ¿quien soy yo que tengo que interponer mi fuerza bruta para forzar la creatividad de un Niño anteponiendo las "reales" necesidad de mi hígado al suyo? ¿Una razón de normas? ¿De cuántas desconocidas normas tenemos que estar pendientes?...
Viendo, a la hora de comer, las inmancables escenas. ¿Que clase de seguridad (para el futuro del Niño) me empuja a criticar las actuaciones, distintas a las mías, de un Ser que no ve otro "dios" que yo (por mucho que le explique la distinción entre la Energía y mi funda celular)? ¿Que clase de inmediato y futuro daño (sí es que creo en lo que vendrá!), provoco mientras le destrozo una rama de su Arbol de la Vida?
Y los ejemplos hablan por sí solos: ¿cómo puede creer, un Niño, a la peligrosidad del fuego y la caída por un árbol?
Es que l@s Niñ@s no creen, solo saben y no saben. L@s Niñ@s, como todos seres sabios, no necesitan de muchas palabras para entender las cosas. Ellos desde la primera infancia entienden perfectamente los que les decimos, contrariamente a nosotros, los adultos, que la mayoría de las veces dudamos de sus "señales". La razón no es que entienden el significado de las palabras sino que ven con increíble claridad lo que hacemos los adultos, por lo que carecen de todo sentido practico largos y hermosos "sermones" sin el respaldo físico-emocional. Entonces si no queremos que no sea un/a creído/a, tal como las instituciones gubernamentales desean, desprendémonos de la rutina y subamos al árbol con Ella/El y disfrutaremos con la tonificante sensación, olvidada, de sentirnos libres y para que el Niño, que nace libre, sienta el mensaje que la Nuestra Madre Naturaleza ha reservado solo y exclusivamente para Ella/El.
No voy a cortar más arboles, así como hicieron mi Padre y su Padre antes que él, sino todo lo contrario; iré a donde sea o incluso inventaré las semillas de los arboles que la furia ciega, rodeada de consentimiento general, me hizo injustamente y para siempre talar. Una hermosa frase de Herman hesse, explica mejor que yo mismo mis reflexiones: "He sido un hombre que busca y aun lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino en las enseñanzas de mi sangre."
No es bastante admitir los propios errores y arrepentirse para conseguir ser uno mismo. Hay que trabajar a tiempo pleno con la propia Conciencia, y la mayoría de las veces no son suficientes solo la propias fuerzas, la recaída esta siempre al acecho. Benigni pudo con el hambriento (hígado del) Niño, haciéndole considerar la adquisición de un importante números de puntos si superaban la "adelgazante" prueba.
Sé que todo esto es ficción cinematográfica, pero, en una situación cotidiana de envergadura desmesuradamente menor, no estuve a la altura y fracasé. Voy a resumir un caso reciente. Es uno de los muchos, como bien se puede imaginar. Y, obviamente, no es un caso solitario, puesto que, de lo contrario, no estaría aquí relatando todo esto. Pero, y sin rebuscar demasiados "porque", estoy animado en narrarlo ...
Hace cosa de unas semanas, durante la visita de una pareja de Amigos en la casa donde vivimos, la Pequeña (tres añitos de sabiduría) se puso todo el tiempo berreando, riendo, corriendo y tirando la comida a los demás, entre otras cosas. Al principio, o sea las primeras dos horas, resistí, mejor dicho tolere toda clase de asaltos de la Pequeña acaparadora. Pero al llegar a la medianoche, mi reloj interno y las miradas atónitas de l@s Amig@s, me avisaron que mi aguante se estaba acercando en zona de peligrosa represión. Admito que me esforcé para no dar prueba de mis dotes de "antiguo" energúmeno delante de Todos los presentes. Ya había sido convertido. ¿Qué es lo que estaba pasando?
Tragué un largo respiro y cogí a la Pequeña Rebelde por la cintura y la lleve, en silencio --el mío-- Ella llorando, en una habitación apartada de la casa.
Todos sus intentos de volver en la zona de sus gozos, fueron reprimidos por mi, gracias a una silenciosa y refinada técnica de bruta persuasión. Habría podido distraerla con algo, intentar hacerla jugar de alguna manera o, incluso, saltar en la cama con Ella, mano en la mano, que tanto la divierte. Pero no! Todo lo opuesto. Como el más cruel de los padrastros (los de sus cuentos preferidos) la senté con bruta firmeza en la cama. En el momento que se levantaba, la volvía a poner, siempre con muy poca gracia, en la cama de castigo. Sus sollozos desesperados y sus suspiros de frustración, me guiaron igual que lo de la Hermana, unos años atrás, a reflexionar sobre los hechos. Media hora después salimos en publico, fruncida y domada Ella y desolado yo.
L@s Demás, incluso mi Compañera, me felicitaron por la eficacia preguntándome como lo hice. Camuflando mi vergüenza, con una desafiante falsa sonrisa, contesté: "Esperando que se le pasara!". Pero la improvisa mentira a l@s Demás, y sobretodo disfrazándola conmigo mismo, no calmó mi ansia. En el profundo de la noche, despertado por mis sentimientos de culpabilidad, me acerqué con las lagrimas que empezaban a desbordar por los párpados, y en silencio me acerque a la cama de la más Joven Mujer. Estaba profundamente dormida, su respiración relajada, me hizo pensar por un instante que, para Ella, nada había pasado solo una hora antes. Pero sabia que no era verdad, el inútil intento de creerlo, era solo un simple e ingenua maniobra de mis células (autoengañosas y hepáticas) para evitar un peligroso y mayor dolor. La garganta, congestionada, no pudo más. Me eche a llorar lagrimas calientes, en silencio y de pié procurando, sin cesar, que mi vulgar arrepentimiento no ofendiera su merecido descanso.
Volví, después de una media hora, extenuado a la cama donde duermo. Nadie se había enterado de nada. Pero sé que no estoy en lo cierto. Las ganas de estar dialogando y atendiendo a los amigos y sobretodo a mi ego, me distrajeron peligrosamente de mis objetivos. Y no era de ningún consuelo, en la fase pesimista de mi auto-análisis, creer que media ora de represión no iba a ningún lado. Pero quien sabe cuántas ramas, o peor, cuántos Arboles corté en el jardín encantado de Violetta. Afortunadamente y gracias, también, a unas inconscientes y dormidas caricias en mi húmeda cara, por parte de mi fabulosa Compañera, flotó una autentica motivación positiva, que solo sé traducir en palabras, a través de esta frase: "También el lado oscuro de la Luna provoca las Mareas".
Lejos, aún, de haber asimilado mi propia lección, sigo dando ingenuos "coletazos" al variable sinfín de las situaciones cotidianas. Pero cada vez procuro grabar conscientemente el sentimiento de derrota que producen mis paternales aberraciones transcurridas y recordarlo al principio de la "crisis". Antes de estallar en coacciones, las que con sufrimiento aprendí y con facilidad se repetir, quiero controlar el "monstruo" que se apodera de mi razón. Es el único que esta bajo mi control!
Ojalá fuesen todos los Padres --o la mayoría de Ell@s-- entregados a sus Hij@s como el personaje de la película "La vita é bella", menos iluminados del actual falso-perfeccionismo y institucionalismo social y más propensos en hacer vivir --y vivir Ell@s mism@s-- serenamente el Misterio de Vida dure lo que dure, seguramente ninguna guerra llenaría las pagina de los periódicos y los bolsillos de unos pocos interesados fomentadores. Y ojalá me hiciera gozar una vez más Roberto benigni, Claude van damme o un tierno poetagricultor cualquiera, con el capitulo siguiente de este magnifico cuento.
No era mi intención tediaros con este largo y personal monologo, pero a menudo no logro separar las cosas, y las reflexiones son originadas, y forman parte, siempre del mismo conjunto. Ni tampoco era mi intención defender a Roberto benigni, y a Guido -el Personaje de la historia- "ellos" saben hacerlo mucho mejor que yo.
Mi intención, aquí, es la de dar una personal opinión sobre los efectos que me produjo la visión de la que considero una esplendorosa película, y no una repetición de insulsos lugares comunes, prejuicios y suposiciones que a menudo hinchan, sin sentido literario alguno, la prensa rosa mundial.
Acepto la importancia (actual y para Otr@s) de la confrontación en el plano político, pero mi aportación personal a la libertad, será intentar "desencadenar" los más jóvenes Seres, que mucho me han hecho reflexionar y que tanto les debo, para que, a su vez, elijan libremente el propio destino. Para eso necesito aprender mucho de los Padres (ficticios y reales) que Roberto benigni, a través de Guido, uno de Ellos personifica.
Desde el más profundo de mi egoísmo, me despido con Amistad de las atenciones de vosotr@s, agradeciendo, una vez más, lo mucho que Vuestras personales y publicas aportaciones incrementan positivamente mi aprendizaje. Y, esperando que pueda contestarme, un fuerte y especial abrazo para Memo, que encendió la chispa de mi publica reflexión.
braubalin & Lowlanders Tribù
Dedicado a Ma Li@ Ya, la Mujer que, con su amor y paciencia, ha sabido estimular mis sentimientos machistas con el fin de que todas las Mujeres, que me rodean, sean mis Madres. (8 maggio 1999 a.c.r.)
La lista de Benigni Foro de Economiapolitica Fecha: 25/3/99 a las 07:59
"¡Ganamos!", le decía la Principesa al Niño de los Mil Puntos en el final de la película y vaya uno a saber si ya estaba pensando en los Oscar. De todos modos el pequeño se quedó en Italia, sin ceremonia. Y ella, insignificante, ignorada casi, se mantuvo lejos del escenario, hundida en su asiento mientras el omnipresente Roberto Benigni caminaba sobre los respaldos, besaba a Sofía Loren y seguía sobreactuando su único personaje con la euforia descontrolada de un inmigrante pobre que, por fin, acaba de ser aceptado en el Dorado Olimpo.
Ahí es cuando uno empieza a comprender el significado real de la palabra "ganamos" en este fin de siglo.
Extraordinario talento el de este actor y director italiano, capaz de ver a Auschwitz como escenario de un concurso para niños o a Holywood como una tierra de generosidad sin límites, plena de amistad y justicia. Vaya a saber cuántos puntos se habrá anotado Elia Kazán por cada nombre agregado por él a las listas negras del senador McCarthy, allá en los años 50 y en esa misma fábrica de sueños. Pero debe haber ganado porque allí estuvo el viejito, sonriente, reivindicado por fin, acompañado por un emocionado Scorcese y un muy serio Robert De Niro, recibiendo aplausos pero enfrentado a muchos que, como Nick Nolte y Ed Harris (dos "perdedores"), se quedaban de brazos cruzados, atornillados en sus asientos.
Benigni Superstar parece Woody Allen... con 220 voltios encima y en pleno ataque de histeria. Pero no, no lo es. Si el cuestionador Woody actuó en El Testaferro, una ácida y conmovedora comedia sobre los oscuros años de las listas negras y hace unos años prefirió tocar su clarinete en el Michael's Pub antes que ir a recoger su premio, este simpático y dócil italiano rogaba más, más por favor.
Hace algo más de 20 años, la también italiana Lina Werthmüller imaginó un Pascualino patético, decidido a enamorar a la cruel e inmensa cappa de su barraca en el campo de concentración con tal de sobrevivir. "¡Gusano mediterráneo--le decía ella, con infinito desprecio--, tu y tus ganas de vivir... jamás podremos vencerlos!". Hoy, Benigni hace marchar graciosamente a su personaje hacia la muerte y gana los 1.000 puntos del concurso que inventó para que su hijo sobreviva y se suba para siempre al poderoso tanque de los vencedores.
Seguramente tiene razón cuando nos dice que la vida es bella.
Lástima que unos estén en una lista. Y otros, en otra.
MEMO ------------------------
Advertencia: la piratería pone en peligro el dinero de las multinacionales y el futuro de sus especulaciones...
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