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Verdades y Mentiras sobre los Torospor KARRAMARRO Este es un tema de debate sobre el que tengo muy claras mis convicciones personales, la clave del asunto es si puedo imponerlas al resto de los ciudadanos. Desde mi punto de vista, la llamada "fiesta nacional" ni es tal fiesta ni es representativa de nuestro país. Deben prohibirse los toros? ¿Existen motivos morales para ello? Trataré de la forma más objetiva posible de desentrañar algunos de los puntos argumentales de ambos bandos: Los "abolicionistas" y los "antiabolicionistas". La mentira: "El toro no sufre, es un animal bravo que está preparado para la fiesta y se crece con el castigo". La verdad: El toro es un mamífero con el sistema nervioso plenamente desarrollado. Ante la salvaje tortura a la que es sometido sufre una serie de dolores y espasmos musculares realmente terribles. Solo su capacidad de resistencia y la gran cantidad de adrenalina que genera le permiten estar consciente y continuar en la arena hasta el final. La mentira: "En la fiesta, se enfrentan hombre y animal en igualdad de condiciones". La verdad: El toro días antes de saltar al ruedo es sometido a una serie de restricciones alimentarias que tienen por finalidad debilitarlo. En una buena parte de las corridas se afeitan los pitones y se dan sustancias ilegales para que el toro no pueda hacer un uso eficaz de su masa muscular. Hay que ser muy ingenuo para creer que un toro en condiciones óptimas no es capaz de levantar un caballo con su cuello. Un toro con los niveles de adrenalina que genera en la plaza se cree que puede ser capaz de levantar del orden de 750 kilogramos sin demasiada dificultad. Por otra parte la velocidad con la que corre el toro por la plaza es sensiblemente inferior a la que desarrolla en el campo. Si no se eliminara su punta de velocidad sería imposible correr delante de él sin ser atrapado. La mentira: "Los toros forman parte de nuestra cultura y es uno de sus pilares". La verdad: La cultura española ha constado y consta de muchísimos otros elementos a los que en multitud de ocasiones no se da ninguna importancia. No nos preocupa el estado de nuestras catedrales ni del legado que nos dejaron los pueblos clásicos (griegos, romanos, fenicios...) que pasaron por nuestra península y sin embargo se quiere dar la sensación de que España y toros son sinónimos. ** Ahora contemos la otra parte de la verdad: La mentira: "Los toros nos convierten en un pueblo salvaje y primitivo". La verdad: Supongo que tanto como a los ingleses la caza del zorro, a los canadienses la caza de la foca, a los franceses la caza de delfines o a los japoneses la caza de ballenas. Y no tanto como la caza de yanomamis que se practica en Brasil. Preocuparnos por los animales está bien, pero es que en algunos países el hombre es el animal en peligro de extinción. La mentira: "Ningún otro animal sufre tanto como el toro de lidia". La verdad: ¿Ninguno? ¿seguro? A mi me da la sensación de que al lado del salvajismo con el que tratamos a las ocas para obtener el paté (Que todos comemos ¿no?) lo del toro de lidia es un paseo por el campo. También podemos hablar de visones, gallinas embutidas en granjas o, por ejemplo de corderitos lechales. ¿Quién no se ha comido un lechazo? Pues no os podeis imaginar lo que tienen que pasar antes de llegar a nuestras cocinas. El toro de lidia al menos tiene dos años en los que vive a cuerpo de rey, es más de lo que tienen muchos animales. MORALEJA DE TODO ESTO: Pues ninguna. Yo no voy a los toros y eso que todos los años tengo oportunidad de ir gratis. Pero de ahí a pedir su prohibición hay una línea que aún no he traspasado. Karramarro | ||||||||||||||