Un Atentado... Sin Precedentes
(sobre lo ocurrido en New York)
por Fregulno
Confieso que no consigo percatarme de que algo tan relevante haya ocurrido ayer.
¿Será que Fregulno se ha vuelto insensible y sórdidamente cruel? Me repito.
Pues cuando veo alguna sonoridad tan estridente atronar tan de cerca o tan a lo lejos siempre pienso:
¿Qué es lo que ciegamente hemos hecho o no hemos hecho todos los días previos? Para que esto llegara a suceder. Así.
Pues nada ocurre tan solamente ahora. Ni desde un escenario, o un mundo, tan nada nuestro.
¿Y qué es lo que por cuya ignorancia volverá a suceder de alguna o de muchas otras maneras otros mañanas igualmente sorpresivos?
¿Y qué otras heridas, multitudinarias o unitarias, abrumadoramente mayores sangran y lloran hoy, anónimamente, a las que yo ignoro porque no chillan entre los notidiarios de una supuesta y sonora "actualidad" informativa?
Pues la vida es un todo continuo y de alguna manera, en algún rincón invisible e intangible de nuestra impasible cotidianidad, la tragedia de ayer fué, es, tragedia de todos los días.
Pues los milagros no ocurren y el prestidigitador no creó al gazapo entre las misteriosas entrañas de un sombrero ajenamente mágico y maldito.
Yo, Fregulno, vivo lejanamente cerca, entre los pájaros y las montañas. Muy lejos de la soledad social.
Mas sé que de alguna manera yo estaba allí ayer, al igual que todos los días; en aquellos tres destacados edificios. Y allí estoy ahora, entre sus entrañas esperando que desentierren las mías.
Y de cierto que de alguna manera, sin duda alguna, ayer, al igual que todos los días, aún no sé cómo... yo, maldito, pilotaba aquel inaudito avión.
Y mirando hacia mi lado había un maldito copiloto.
Yo, Fregulno, vivo lejanamente cerca, entre los pájaros y las montañas.
¡Y dónde estabas tú!
Y por ello es que vivo en un constante estado de serenidad...
¡Siempre tan alerta!
Mas confieso que no consigo percatarme de que algo tan relevante haya ocurrido...
ni tan sólo ayer...
ni tan sin precedentes...
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