Habitaciones Separadas

por Feliciano Robles

Apreciados amigos:

Ayer leí en una revista que la última moda feminista es reivindicar habitaciones separadas para las personas que se casen porque según ellas las alcobas son un lugar generador de conflictos en la pareja.

¿Y yo que les doy la razón?

Desde hace unos dos años mi mujer y yo tenemos habitaciones separadas y mi armonía matrimonial ha mejorado infinitamente y se ha puesto fin a una serie de conflictos cotidianos que nublaban nuestra relación.

Veréis mi experiencia al respecto. Cuando me casé allá por 1973, yo vivía en pensiones y tenía una forma peculiar de dormir por la noche, me gustaba acostarme temprano, porque casi siempre he trabajado en turnos de mañana, apagar la luz y dormirme con la radio puesta escuchando los noticiarios radiofónicos, soy bastante caluroso y me gustan las almohadas gordas.

Mi mujer en cambio, vivía en su casa, le gustaba acostarse tarde, quedarse dormida con la luz encendida leyendo un libro, era muy friolera y le gustaban las almohadas finas.

Así que de recién casados empezaron los conflictos para adaptar la habitación al gusto de los dos que nunca fue posible hacerlo, así que al final yo me acostaba temprano, escuchaba mi radio, y ella se quedaba en el salón hasta que se quedaba dormida leyendo algún libro. Pero cuando ella se acostaba me despertaba a mi y me cabreaba y cuando por la mañana sonaba el reloj temprano también se despertaba ella y también se cabreaba y además si era invierno se le enfriaba la cama y ya no podía dormir más.

También creía que el amor había que hacerlo siempre por la noche, sin embargo a mi hacer el amor al final de la jornada cuando ya uno está cansado y si no hay unanimidad sobre la hora de irse a acostar pues no me motivaba, así que tomamos la costumbre de hacer el amor por la tarde y a esa hora funcionamos perfectamente.

Después cuando vinieron los niños, y nos daban las malas noches de costumbre, pues significaba que los dos las pasábamos malas porque aunque fuese yo el que me encargase de atender a los niños ella también se despertaba y lo pasaba mal. Mejor hubiese sido dormir cada uno en una habitación y cuidar de los niños las noches alternas.

Con el paso de los años la convivencia en la alcoba se iba deteriorando hasta límites peligrosos.

Como a mi me gusta acostarme muy temprano, en torno a las diez, pues a las seis de la mañana, que son ahora ya estoy despierto, y como me gusta la creatividad pues es la hora que más a gusto trabajo, y me gusta levantarme dándome lo mismo el día de la semana que sea. Este hecho mi mujer no lo soportaba y me consideraba poco más que un fantasma. Así que ahora estoy aquí escribiendo tan a gusto y ella estará durmiendo a pierna suelta hasta las diez de la mañana o la hora que libremente se despierte.

Yo tuve la oportunidad de vivir esta experiencia desde hace dos años que quedó una habitación libre en mi casa y bendito sea el día, porque desde entonces mi armonía matrimonial ha mejorado mucho y se ha puesto fin a una serie de conflictos originados por esa convivencia en la alcoba.

Yo creo sinceramente que dormir dos personas en una cama ni es higiénico, ni sano ni saludable, así que mi voto para que se imponga esa costumbre y ojalá mis hijos si la adoptasen o los que seáis jóvenes os pudieseis evitar los conflictos de convivencia que he pasado yo por culpa de esta vieja costumbre.

Un cordial y afectuoso saludo.

Feliciano Robles Blanco Sevilla



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