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Tácito: (Publio Cornelio Tácito - h. el año 55 a 120 d.C.). Historiador romano, el más respetado de su época. Probablemente nacido en Roma, todo lo que se sabe de su vida es a través de referencias sobre sí mismo en sus obras o a través de las cartas que le escribió el político y orador romano Plinio el Joven. Parece ser que ocupó el cargo de cuestor en el 79, el de pretor en el 88 y el de cónsul en el 97. Se cree que fue procónsul (gobernador) de Asia en los años 112 y 113. Los últimos años de su vida los dedicó sobre todo a la redacción de trabajos históricos, de los cuales se conservan menos de la mitad. Su obra más antigua conocida es el «Dialogus de Oratoribus» («Diálogo de los Oradores»), escrita hacia el 81, valiosa por su descripción de la educación romana. En «De vita Iulii Agricolae» (Vida de Agrícola, hacia el 98), relata la vida de su suegro, el político y general romano Cneo Julio Agrícola, una muestra excelente del estilo hagiográfico romano. La tercera de sus obras cortas es Germania (escrita hacia el 98), una monografía sobre la etnografía de Germania. Las «Historiae» («Historias»), el primero de sus dos principales trabajos, parece ser que se compuso entre el 104 y el 109. Es la historia del Imperio romano desde el 69 d.C. hasta el asesinato del emperador Domiciano en el 96 d.C. De la obra original, posiblemente compuesta por catorce libros, sólo se conservan los cuatro primeros y parte del quinto. Su trabajo más característico, comúnmente llamado «Annales» (escrita hacia los años 115 o 117 d.C.), aunque es posible que en un principio se titulara «Ab excessu Diui Augusti» («Desde la Muerte del Divino Augusto»), es la historia de los emperadores de la dinastía Julia-Claudia, desde Tiberio hasta Nerón, y cubre desde el 14 d.C. hasta el 68 d.C. En un principio esta obra comprendió dieciséis libros, pero sólo se conservan nueve y algunos fragmentos de los restantes. Su gran poder como historiador radica en su perspicacia psicológica y en la brillantez de sus retratos de personajes. Su estilo es una combinación eficiente de expresiones concisas y pintorescas. Ensalzó los ideales de la República romana y realizó descripciones críticas muy profundas de muchos de los emperadores romanos. En sus «Annales» (libro XV, cap. 44), tácito atestigua la única alusión fidedigna y prácticamente incuestionable sobre la historicidad real de Jesús de Nazaret y de los primeros cristianos.
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Tertuliano: (Quinto Séptimo Florente Tertuliano - c. 160 a 220 d.C.) Uno de los primeros escritores cristianos. Nacido en Cartago, África del Norte. Es considerado uno de los "Padres de la Iglesia". La Iglesia Católica considera algunos de sus textos (se conservan 31 de sus obras) como parte de la literatura patrística ortodoxa y los historiadores cristianos valoran sus relatos por contener muchas referencias sobre las costumbres religiosas de su época. Era un profundo conocedor de la literatura pagana y cristiana. Apologista algo extremo, hacia el año 207 se destacó como líder del "montanismo", un movimiento cristiano basado en el profetismo y el ascetismo riguroso, cuyos miembros, en conflicto cada vez más abierto con las autoridades de la Iglesia, fueron a la postre declarados herejes. Su obra más famosa, «Apologético» (escrita hacia el año 197), es una apasionada defensa de las costumbres cristianas frente a las acusaciones que los paganos hacían a estos tildándolos de inmorales e irreligiosos.
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Tiberio: (Tiberio Julio César). Fue el segundo emperador de Roma (entre los años 14 y 37 d.C.). Era hijo mayor de Tiberio Claudio Nerón y de Livia Drusilla. Nació en 42 a.C. y falleció en el año 37 d.C. Tiene gran relevancia para las crónicas del Nuevo Testamento, dado que durante su gobierno fue que Cristo llevó a cabo su ministerio y posteriormente fue ejecutado. También se han pretendido establecer dataciones históricas de su vida en relación a los hechos relacionados con este emperador. Tiberio nació en Roma, el 16 de Noviembre (42 a.C.). A los cuatro años de su nacimiento, su madre se divorció y se casó con el triunviro Octavio, quien llegaría a ser el emperador Augusto. Este supervisó la educación del joven. Mandó una expedición a Armenia en el 20 a.C., y luchó contra los retios y los panonios (12 a 9 a.C.). En el 11 a.C., siguiendo órdenes de su padrastro, disolvió su feliz matrimonio con Vipsania Agripina, hija del general romano Marco Vipsanio Agripa, y se casó con la hija de Augusto, Julia, viuda de Agripa. Desde el 6 a.C., vivió en exilio virtual, en la isla de Rodas, donde se dedicó a estudiar. Cuando regresó a Roma en el 2 d.C., Julia estaba desterrada por adulterio, y Augusto tras la muerte de sus dos nietos, Lucio y Cayo, se vio obligado a reconocer a Tiberio como único posible sucesor al título imperial y a adoptarle oficialmente en el 4 d.C. Ese mismo año partió para dirigir una expedición en el norte de Germania contra los marcomanos. También tuvo éxito al sofocar los levantamientos de Panonia y Dalmacia, y finalmente afianzó la frontera y se vengó de los germanos, que habían destruido el ejército del general romano Varo, en los bosques de Teutoburgo, en el 9 d.C. Acompañado de Julio César Germánico, su sobrino e hijo adoptivo, realizó otras dos marchas al corazón de Germania; regresó a Roma varios años más tarde para recibir los honores del triunfo, el tributo oficial más alto que se daba a un guerrero victorioso.
Cuando Augusto murió en Nola, cerca de Nápoles, en el 14 d.C., Tiberio heredó el trono. Mejoró los servicios civiles, impuso al Ejército una disciplina estricta y dirigió las finanzas del Imperio con gran habilidad; también ejerció un mayor control sobre los gobernadores de las provincias. Sin embargo, estallaron sublevaciones y revueltas en Panonia, Germania, Galia, y otros territorios. La última época de su reinado estuvo marcada por las conspiraciones y las ejecuciones. En el 26 d.C. abandonó Roma, a la que llegó a tener una gran aversión, y se retiró a la región de Campania. El año siguiente se fue a la isla de Capreae (la actual Capri), dejando Roma bajo el mando de Lucio Elio Sejano, el prefecto de la Guardia Pretoriana. Finalmente se dio cuenta de que Sejano intentaba hacerse con el poder imperial, por lo que mandó ejecutarle junto con sus partidarios en el 31. Continuó viviendo en Capri hasta el 37. Murió el 16 de marzo del 37, en Misena, cerca de Nápoles. Se cree que fue asesinado por la guardia pretoriana.
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