GLOSARIO
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Palestina: Región histórica que tiene un terreno muy diverso que se divide generalmente en cuatro zonas paralelas. De oeste a este son la llanura costera, las colinas y montañas de Galilea, Samaria y Judea, el valle del río Jordán, que separa Cisjordania y Transjordania, y la meseta oriental.

Los cananeos fueron los primeros habitantes conocidos de Palestina (algunas de su ciudades fueron de las primeras en la historia). Durante el tercer milenio a.C. se establecieron en diversas ciudades-estado, una de las cuales fue Jericó. Desarrollaron un alfabeto a partir del cual se derivaron otros sistemas de escritura; su religión tuvo una importante influencia en las creencias y prácticas del judaísmo, y, más tarde, en el cristianismo y el islam.
Su localización -en el centro de las rutas que unían tres continentes- convirtió a Palestina en punto de encuentro de influencias religiosas y culturales procedentes de Egipto, Siria, Mesopotamia y Asia Menor. Fue también el campo de batalla natural de las grandes potencias de la región y estuvo sujeta a la dominación de los imperios vecinos, empezando por Egipto, en el tercer milenio a.C.
La hegemonía egipcia y la autonomía cananea sufrieron durante el segundo milenio a.C. las invasiones de etnias tan diversas como los amorreos, los hititas y los hurritas. No obstante, estos invasores fueron derrotados por los egipcios y absorbidos por los cananeos, cuyo número en esa época pudo haber ascendido hasta 200.000 habitantes aproximadamente. A partir del siglo XIV a.C., cuando el poder egipcio comenzó a debilitarse, aparecieron nuevos invasores: los hebreos, un grupo de tribus semíticas procedentes de Mesopotamia, y los filisteos (en hebreo, pelishtim), un pueblo de origen Egeo (a los que los egipcios llamaban "los hombres venidos del mar") de raza indoeuropea que dio su nombre a la región.
Las tribus hebreas probablemente emigraron a la región hacia el s. XIII a.C. A la larga, estos fueron conquistando parte del territorio, como lo narran las leyendas sobre Moisés y Josué. Los invasores se establecieron en el área montañosa del país, pero no fueron capaces de conquistar todo el territorio.
Los israelitas, una confederación de tribus hebreas, derrotaron finalmente a los cananeos alrededor del año 1125 a.C. pero no ocurrió lo mismo con los filisteos. Éstos habían establecido un Estado propio en la costa meridional de Palestina y controlaban varias ciudades al norte y al este. Con una organización militar superior y gracias al uso de armas de hierro, derrotaron severamente a los israelitas en el año 1050 a.C. aprox. La amenaza filistea obligó a los israelitas a unirse y a establecer una monarquía. A la postre, h. el 1000 a.C. los filisteos fueron derrotados y asimilados, al igual que los cananeos a la cultura hebrea.
No se conoce con seguridad si realmente existió una época "davídica" en donde todo el territorio del Antiguo Israel fue gobernado por un solo rey. Hacia el 922 a.C. el país ya estaba dividido en dos. Israel, en el norte, y Judá, en el sur.
Un par de siglos después, cuando las grandes potencias del Asia comenzaron su expansión, los israelitas, divididos, no pudieron mantener por más tiempo su independencia. Israel cayó ante Asiria (gobernada por el rey Senaquerib) en los años 722 y 721 a.C., y Judá fue conquistada en el año 586 a.C. por Babilonia (bajo Nabucodonosor II), que destruyó Jerusalén, el primer Templo y exilió a gran parte de los judíos que la habitaban (primera diáspora judía).
Se permitió a los judíos mantener su identidad nacional y religiosa en el exilio; algunos de sus mejores escritos teológicos y muchos libros históricos del Antiguo Testamento fueron escritos durante este periodo (Escuela sacerdotal o de "Esdras").

El recuerdo de la tierra de Israel estaba patente en sus escritos. Cuando Ciro el Grande de Persia conquistó Babilonia en el año 539 a.C. les permitió regresar a Judea, un distrito al sur de Palestina. Bajo el dominio persa los judíos recibieron una considerable autonomía.
Reconstruyeron las murallas de Jerusalén y codificaron la ley mosaica, la Toráh, que se convirtió en el código de la vida social y la práctica religiosa.
A la dominación persa de Palestina le siguió el gobierno griego cuando Alejandro III (Magno) de Macedonia conquistó la región en el año 333 a.C. Los sucesores de Alejandro, los Tolomeos de Egipto y los Seléucidas de Siria, continuaron gobernando la zona. Estos últimos intentaron imponer la cultura y religión helenística (griega) a la población. En el siglo II a.C., sin embargo, los judíos se rebelaron dirigidos por los Macabeos y organizaron un estado independiente (141 al 63 a.C.) hasta que Pompeyo el Grande conquistó Palestina para Roma y la convirtió en una provincia gobernada por dirigentes judíos.
Estallaron dos revueltas judías contra la dominación romana (del año 66 al 73 d.C. y del año 132 al 135 d.C.), pero fueron reprimidas. Después de la segunda, la destrucción de Jerusalén y la dura represión sobre los judíos provocó su diáspora hacia otros territorios. Judea pasó a llamarse «Palestina».
Palestina recibió una atención especial cuando el emperador romano Constantino I legalizó el cristianismo en el año 313 d.C. Su madre, Elena, visitó Jerusalén, y Palestina, en calidad de Tierra Santa, se convirtió en el centro de las peregrinaciones cristianas. Entre el siglo I y el IV, la mayoría de la población se helenizó y cristianizó. Pese a esto, el dominio bizantino fue interrumpido por la ocupación persa (614 al 629 d.C.) y finalizó completamente cuando los ejércitos musulmanes conquistaron Jerusalén en el año 638 d.C. momento desde el cual pasó a ser la tercera ciudad sagrada, en importancia, para el Islam.

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Plinio II «el Joven»: (Cayo Plinio Cecilio Segundo - 62 a 113 d.C.). Escritor y político romano, cuyas cartas proporcionan una descripción valiosa de la vida en el siglo I d.C. Sobrino de Plinio el Viejo, quien le adoptó y cuyo nombre tomó en el 79. Nacido en Novum Comun (Como), estudió en Roma con el famoso retórico romano Quintiliano. Se distinguió tanto por su talento literario como por su habilidad oratoria. Ocupó numerosos cargos oficiales.
En su juventud fue tribuno militar en Siria, donde frecuentó las escuelas de los estoicos; cuestor a los veinticinco años, después pretor, y más tarde cónsul en el 100, año en el que escribió su Panegírico, un elogio al emperador Trajano. Hacia el 111, le nombraron legado imperial (gobernador) de la provincia de Bitinia, donde estuvo durante dos años. No se sabe si su muerte tuvo lugar en Bitinia, o poco después en Roma.

Reunió y publicó nueve libros de «Epistolae» (cartas o epístolas), y un décimo libro, que contiene su correspondencia oficial como gobernador de Bitinia con el emperador Trajano, se publicó después de su muerte. Sus cartas particulares proporcionan una descripción valiosa de la vida del escritor y de sus amigos y contemporáneos.
Las cartas más interesantes van dirigidas a dos de sus amigos, el historiador Publio Cornelio Tácito, comentando la erupción del Vesubio, y otra dirigida al emperador romano Trajano, sobre la política necesaria con los cristianos (La que constituye otra de las fuentes tempranas, extra-bíblicas, sobre los mismos).

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- Ultima actualización: Sabado 16 de Septiembre del Año 2000 -