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Herodes «el Grande»: (73 a 04 a.C.). Rey de Judea entre el 37 y el 04 a.C. Fue apoyado por Roma y considerado por algunos historiadores como un "rey títere" del Imperio. Nació al sur de Palestina, de padres árabes. Su padre, Antípatro «el Idumeo», fue nombrado procurador de Judea por Julio César en el 47 a.C.; Pompeyo Magno anteriormente había depuesto a la dinastía Asmonea. Pese a la oposición Asmonea, el Senado romano reconoció a Herodes como rey en el 39 a.C., pero su gobierno real se inició dos años después. Herodes intentó consolidar su posición con los judíos casándose con Mariamna, princesa de la línea Asmonea, a quien posteriormente mandó asesinar. Los primeros años del reinado de Herodes fueron complicados por la hostilidad entre dos sectas judías, saduceos y fariseos, y por la enemistad de los miembros supervivientes de la familia Asmonea, quienes establecieron una alianza con Cleopatra, reina de Egipto. Herodes finalmente prevaleció ante sus oponentes, sobre todo porque Cleopatra y Marco Antonio prevalecieron momentáneamente frente a Cayo Octavio (posteriormente el emperador Augusto). Aunque Herodes había apoyado a Marco Antonio en su lucha contra Octavio, sin embargo, éste confirmó a Herodes como rey en el 31 a.C., convencido de que continuaría gobernando según los dictados de Roma. El período entre los años 25 y el 13 a.C. fueron los más prósperos de su reinado. Tratando de emular al legendario rey Salomón, Herodes emprendió en esa época un gran número de proyectos arquitectónicos (queriendo pasar a la historia como un gran constructor), incluida la construcción en Jerusalén, Jericó y Cesarea, de teatros, anfiteatros y circos para los juegos inaugurados en honor de Augusto. Para proteger la frontera de Judea frente a las incursiones árabes, construyó o restauró una serie de fortalezas, que posteriormente probaron ser de gran valor para los judíos en su insurrección contra Roma (como ocurrió con Masada). Comenzó a reconstruir el Templo de Jerusalén (el segundo), poniendo gran atención en los escrúpulos religiosos del pueblo; por ej. hacer la rampa de entrado con piedras sin tallar para que las mismas "no fueran tocadas por el hierro", como lo dictaba la ley. Los últimos años del reinado de Herodes fueron muy amargos a causa de las complicadas intrigas de palacio. A su muerte en Jericó, en marzo o abril del 4 a.C., el reino de Herodes se dividió entre sus tres hijos (Herodes Antipas, Arquelao y Herodes Filipo). Aunque judío practicante, y a pesar de sus intentos para conseguir su favor, Herodes era odiado por los judíos, por extranjero y por amigo de los romanos.
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